El Mallorca consiguió un importantísimo triunfo ante el Sevilla (1-3) tras remontar el tanto inicial de Rubén Vargas en una segunda mitad en la que los de Matías Almeyda fueron incapaces de aprovechar su superioridad. Llegaba el Sevilla lanzado. La victoria ante el FC Barcelona permitía a los hispalenses ser optimistas y la llegada del Mallorca como colista invitaba a pensar en un triunfo sencillo. Pero el fútbol nunca es sencillo. Arrancó mejor el Sevilla bajo un tremendo calor, con presión, con control y con un tanto aprovechando un grosero error de la defensa del Mallorca. Tras una gran jugada de Carmona, Rubén Vargas la recogería en el área y adelantaría a los suyos (17’). A pesar de la igualdad, notable, el Sevilla amenazaba más y al descanso se llegaría con una muy polémica decisión de García Verdura, que cortaría un claro contragolpe tras una dudosa falta de Carmona. Almeyda quería más. Tras el paso por vestuarios, el partido cambió. El Mallorca salió mejor y en el primer minuto, tras un grosero error de Ramón Martínez, Virgili casi empataba. Los de Almeyda intentaron reaccionar, acumularon alguna que otra ocasión peligrosa, pero ni Juanlu, ni Isaac Romero conseguían concretar. Muriqui sí lo haría. Después de una gran recuperación en zona alta, el punta entraría en el área y, ahora sí, no perdonaría (66’). Ahora llegaba lo mejor para el Mallorca. Como si de un golpe de calor se hubiese tratado, el Sevilla se desconectó. Un error de Januzaj permitió a Mojica regalarle el segundo a Mateo Joseph (72’) y una acción incomprensible de Marcao permitiría que el ex del Leeds marcase el tercero (77’). El Mallorca seguiría atacando, liberado, y el Sevilla viviría de ahí al final un periodo de frustración y amargura tras el golpe de realidad sufrido en apenas unos minutos.
El Mallorca consiguió un importantísimo triunfo ante el Sevilla (1-3) tras remontar el tanto inicial de Rubén Vargas en una segunda mitad en la que los de Matías Almeyda fueron incapaces de aprovechar su superioridad. Llegaba el Sevilla lanzado. La victoria ante el FC Barcelona permitía a los hispalenses ser optimistas y la llegada del Mallorca como colista invitaba a pensar en un triunfo sencillo. Pero el fútbol nunca es sencillo. Arrancó mejor el Sevilla bajo un tremendo calor, con presión, con control y con un tanto aprovechando un grosero error de la defensa del Mallorca. Tras una gran jugada de Carmona, Rubén Vargas la recogería en el área y adelantaría a los suyos (17’). A pesar de la igualdad, notable, el Sevilla amenazaba más y al descanso se llegaría con una muy polémica decisión de García Verdura, que cortaría un claro contragolpe tras una dudosa falta de Carmona. Almeyda quería más. Tras el paso por vestuarios, el partido cambió. El Mallorca salió mejor y en el primer minuto, tras un grosero error de Ramón Martínez, Virgili casi empataba. Los de Almeyda intentaron reaccionar, acumularon alguna que otra ocasión peligrosa, pero ni Juanlu, ni Isaac Romero conseguían concretar. Muriqui sí lo haría. Después de una gran recuperación en zona alta, el punta entraría en el área y, ahora sí, no perdonaría (66’). Ahora llegaba lo mejor para el Mallorca. Como si de un golpe de calor se hubiese tratado, el Sevilla se desconectó. Un error de Januzaj permitió a Mojica regalarle el segundo a Mateo Joseph (72’) y una acción incomprensible de Marcao permitiría que el ex del Leeds marcase el tercero (77’). El Mallorca seguiría atacando, liberado, y el Sevilla viviría de ahí al final un periodo de frustración y amargura tras el golpe de realidad sufrido en apenas unos minutos.