Análisis

Los datos que quitan la razón a Mourinho en su acusación al árbitro con los apercibidos del Real Madrid

Deporte y periodismo con marca abulense.

José Mourinho y una acción de Tchouameni en Da Luz. UEFA y Europa Press
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Las declaraciones de José Mourinho tras el Benfica - Real Madrid de los playoff de Champions League fueron, cuanto menos, curiosas. El entrenador portugués, además de no condenar el presunto insulto racista de Prestianni y cargar contra Vinicius por, según él, provocar a 60.000 personas con la celebración de su gol, detalló el por qué el colegiado le había mostrado la doble cartulina amarilla en la segunda parte.

El técnico defendió -como se puede ver a partir del 1:41 del vídeo adjunto a continuación- que no era por pedir una segunda cartulina para el '7', como se puede intuir por lo que se vio en la retransmisión, sino que "me expulsan por decir una cosa muy obvia: el árbitro tenía un papel que decía ‘Tchouameni, Carreras y Huijsen no podían ver amarilla’", aseguraba, pues eran los tres presentes en Da Luz que estaban apercibidos de cara al partido de vuelta.

Mou seguía con la acusación. "No ha querido amonestar ni a Carreras, ni a Tchouameni. Se lo he dicho al árbitro, porque tengo 1.400 partidos con el culito en un banquillo y él sabía perfectamente a quién podía amonestar y quién no. Sabemos cómo funciona la cosa", completaba delante de la prensa.

Pero lo cierto es que François Letexier, el árbitro del encuentro, no tuvo tampoco motivos para hacerlo.

Las faltas de los apercibidos del Real Madrid en Lisboa

Además de los lesionados Rodrygo y Bellingham, Carreras, Huijsen y Tchouameni eran los jugadores que corrían el riesgo de perderse el partido de vuelta en caso de ver una tarjeta amarilla en el Estadio Da Luz. Pero es que los tres que jugaron no dejaron ninguna acción polémica por la que pudiesen ser amonestados, por lo que el argumento de José Mourinho se cae por su propio peso.

Para empezar, Dean Huijsen no cometió ni una sola falta en todo el encuentro, ni protestó o se dirigió al árbitro como para ganarse la cartulina. El ex del Bournemouth realizó una muy buena actuación. 8/12 éxitos en duelos, 9 despejes, 4 recuperaciones, 0 veces regateado y un 89% de acierto en pase.

Aurelien Tchouameni, otro que fue de los mejores del conjunto dirigido por Arbeloa, tan solo cometió una infracción en los 115' de juego. Y fue en el tercer minuto de partido, sobre Rafa Silva en el centro del campo, en una jugada que tampoco conllevó un riesgo para el rival. 4 intercepciones, 2 despejes, 1 tiro bloqueado y 3 recuperaciones para el francés, que además se impuso en 8/11 duelos. Fue regateado 1 vez en todo el choque.

Álvaro Carreras, dos manos inocentes y una simulación

Álvaro Carreras fue, de los tres, el que más faltas concedió. Pero en ambas ocasiones, la posesión recuperada por el Benfica se debió a dos manos en zonas muy alejadas de la portería de Thibaut Courtois. La primera, en el minuto 20, en la banda izquierda del ataque blanco, casi a la altura del área rival. La segunda, en tres cuartos de campo en el 89'. 0 riesgo de amarilla.

Donde quizás algo de razón pudo tener el entrenador del Benfica fue con una simulación de una falta del lateral izquierdo blanco. En una acción con Nicolás Otamendi fuera del área, el de Ferrol se tiró al césped cuando no existió contacto. Letexier sí sancionó a Prestianni cuando fingió un penalti con Eduardo Camavinga. Bien es cierto que la acción ocurre en zonas muy diferentes: una en el área y otra en un lateral del campo. Y las protestas de ambos, tampoco son ni parecidas.