El extraño cambio de Simeone ante el Bodo que acabó con pitos de la afición del Atlético contra el Cholo

Simeone, durante el Atlético-Bodo
Simeone, durante el Atlético-Bodo. Cordon Press
Compartir

Si hay una palabra que define el partido del Atlético de Madrid ante el Bodo/Glimt, esa es 'raro'. Y fracaso. El cuadro rojiblanco volvió a pecar de falta de contundencia, incapaz de anotar más de un gol con 25 disparos y concediendo dos en contra en tan sólo nueve llegadas visitantes. Un duelo en el que, un día más, Diego Pablo Simeone volvió a hacer cambios cuando menos extraños.

Quizá como mensaje al palco por la escasez de su plantilla, quizá porque no tenía otra opción, quizá porque en su cabeza imaginaba algo que alguien no vio. El caso es que el Cholo, una vez más, movió al equipo mucho y muy rápido.

PUEDE INTERESARTE

En el 57', aún con 1-1 en el marcador, quitó a Baena y Giménez para meter a Ruggeri y Thiago Almada. El Bodo anotó el 1-2 y de manera inmediata, en el 64, Simeone decidió quitar a Nico González y Koke para meter a Nahuel Molina y Johnny Cardoso. Quizá las dos primeras sustituciones sí tenían algo más de sentido, aunque algo prematuras, pero las dos segundas ya generaron cierta sorpresa.

Pero todavía quedaba lo mejor. O lo peor, según se mire. Con 1-2 en el marcador, con el Atlético necesitando marcar dos goles para remontar el partido y meterse en el top 8, Simeone decidió quitar en el 78' a Pablo Barrios para meter a Robin Le Normand. Un cambio que generó pitos desde una parte importante de la grada, en este caso dirigidos al banquillo. La sustitución era difícil de comprender.

PUEDE INTERESARTE

La disposición de Simeone y el banquillo del Atlético

Durante los 20 últimos minutos, el Atlético jugó con Le Normand y Hancko de centrales, Pubill y Ruggeri de laterales, Nahuel y Almada desde las bandas y Llorente por dentro con Cardoso. Arriba, Sorloth y Julián Álvarez.

PUEDE INTERESARTE

Una disposición táctica cuanto menos extraña que también está justificada por lo que había en el banquillo: nada. Griezmann, fuera de la convocatoria por lesión. Giuliano, fuera del once con fiebre. Los únicos futbolistas que se quedaron sin jugar fueron Musso y Esquivel, porteros, y Lenglet.

Y es que esa es otra. Simeone sólo convocó a 20 jugadores, sin nadie del filial. Quizá otro mensaje dirigido al palco en busca de fichajes. En el banquillo, sin contar a los dos porteros, sólo había siete futbolistas, uno de ellos un Giuliano con fiebre. De los seis restantes, cuatro eran defensas, uno era pivote defensivo y sólo uno, Almada, tenía características ofensivas. Y el mercado acaba en cuatro días.

Simeone, durante el Atlético-Bodo/Glimt