El Betis también ganó

La celebración del gol de Fekir. RFEF
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No siempre hay que doblegar al rival para ganar. Lo del Real Betis en Arabia Saudí fue una enseñanza para aquellos que intentan aleccionar a los más pequeños. Con exigencias inverosímiles, una presión difícil de soportar y objetivos imposibles. Para los de las lecciones morales, aquellos rectores que obligan a triunfar, y a su vez olvidan los valores, el orgullo o el divertimento, la razón primera por la que se fundó este deporte. Y es que vencer no solo significa doblegar a tu rival, sino también superarse a sí mismo. Desde pequeño nos enseñan que lo importante no es ganar, sino competir. Una frase que sirve como consuelo para perdedores, pero que cobra mucho valor con la madurez. Porque si no puedes ganar, compite. Si pierdes, que duela. Ya lo decía Luis del Sol, se puede perder en la vida, todos perdemos muchas veces, pero el que me gane va a tener que correr. Y el Barça, con una plantilla de 800 millones de euros, sufrió lo indecible para obtener el triunfo. Esto es manquepierda. Hace unos años, mientras vagaba por el barro de segunda y caminaba sobre el alambre, los béticos ni si quiera podían llegar soñar con ganar la Copa del Rey y mucho menos pelear una Supercopa de España. Este jueves tuvieron contra las cuerdas al FC Barcelona. En Arabia Saudí, con todo un país en contra y en un formato creado para que el Clásico de los petrodólares se haga realidad. Pero el Betis se rebela contra los elementos. Con pundonor, valentía y coraje. A veces, perdiendo también se gana. Cabeza alta. El bético debe estar orgulloso. El Betis ya es grande, independientemente de los resultados. Y es que en esto del deporte, como en la vida, no todo va de ganar o perder. El marcador atestiguó la derrota, pero el Betis también triunfó. Ganó en valentía, ganó en orgullo, ganó en confianza, sumó la reivindicación de los más jóvenes, triunfó en coraje y demostró que los más débiles, los señalados, los ajusticiados, se pueden rebelar ante los que manejan los hilos. Hoy todos los béticos están orgullosos de su equipo. Hay veintidós jabatos que honran su escudo. Contra todo y contra todos. Ya ganaron el cariño de los que lo defienden. No hay mayor triunfo que ese.

 

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