La madurez de un equipo ganador

Cuando juega al fútbol lo hace mejor que nadie, cuando toca sufrir es un equipo competitivo al que nadie le hinca el diente. Bendita doble versión la de este Betis que sumó su tercera victoria en otros tantos partidos y sigue disparado, generando ilusión en una afición entregada y centrando todo el foco en el fútbol. Sólo fútbol, la razón de ser de esta locura. Para los aficionados del Betis acudir al Benito Villamarín es sinónimo de fiesta en los últimos tiempos. No sólo este año. Sabe que en un alto porcentaje su equipo ganará, que también lo hará jugando bien a la pelota y que si tiene que defender el resultado lo hará con uñas y dientes. Un conjunto verdiblanco, el de Manuel Pellegrini, que engancha con la grada. Todos esos fueron los condimentos de la victoria del Betis ante Osasuna, que venía de ganar como los verdiblancos sus dos primeros partidos. También se repitió el gol de Borja Iglesias, que con violencia y maldad de la buena de delantero, se sacó el latigazo que a la postre significó decantar la balanza. Pegada bética, una de las diferencias con un ordenado Osasuna. Después de una primera mitad con fases, siempre con la lucidez y el talento de William Carvalho sobresaliendo, en la segunda mitad parecía que el Betis iba a resolver. Fútbol, llegadas y una grada vibrando con los Fekir, Canales y compañía. Sin embargo, la expulsión de Pezzella con más de un cuarto de hora por delante cambió el horizonte. Tocaba trabajar, dicho y hecho. El Betis es desde que Manuel Pellegrini está en el banquillo, por encima de todo, un equipo ganador. Eso hizo contra Osasuna y aparcó de nuevo otras cuestiones sobre inscripciones, posibles ventas y límite salarial. Juego, goles, victorias y diversión, también capacidad competitiva, de un equipo que juega de memoria y al que si fuera posible no se debería sacar a ningún jugador.

Pese a que Pellegrini tenía esta vez más alternativas, entre los nuevos inscritos y los recuperados de lesiones, decidió apostar por los mismos que jugaron en las dos primeras jornadas. Lo que funciona no se toca. Por eso el Ingeniero quiso dar continuidad al equipo, más si cabe en estos momentos de la temporada que los partidos son de de semana en semana. William Carvalho dio muestras a las primeras de cambio de su momento de inspiración. Sobre él, y pivotando con Borja Iglesias, el Betis manejó el ritmo de juego de los verdiblancos que dominaron de inicio. Es verdad que fue Osasuna, con un tiro desviado de Moncayola (1') y otro del Chimy que atajó Rui Silva, el primero en avisar. La réplica bética llegó con un tiro de Borja Iglesias rechazado por un defensa (8') y con un cabezazo alto de Pezzella en un córner (9'). El paso de los minutos igualó las fuerzas y el Betis ya no se encontraba tan cómodo en el campo. La presión de Osasuna, un equipo bien trabajado, reducía los espacios finales en los que los verdiblancos no hallaban el hueco. Moncayola lo volvió a intentar, volvió a responder Rui Silva (27'). Antes había probado fortuna Aitor Ruibal sin éxito (18'). Rodri entraba cada vez más en juego, aunque llegó un susto que acabaría por espolear a los de Pellegrini. Moi Gómez lanzó un balón al palo y Peña recogió el rechace. Rui Silva evitó el gol en la segunda parte de la acción (32'). Fue despertar a la bestia porque la pegada del Betis apareció de inmediato. Un violento trallazo de Borja Iglesias, después de un movimiento orientado en el área, enloquecía el Villamarín (33'). El Betis se adelantaba y se desataba. William Carvalho mostraba todo su talento y ponía en pie a la grada. Álex Moreno tuvo el segundo al ganar línea de fondo pero no concretó el remate final (41'). Antes un peligroso cabezazo de Torró (40').
Segunda parte
Canales, que entró por Rodri, ingresó en el terreno de juego tras el descanso. Fekir ejecutó alta una falta (48). Era una declaración de principios. El Betis buscaba el segundo e incidía por la banda de Álex Moreno. Fekir se sumaba desde la derecha y una acción personal no encontró rematador por poco (55'). Canales aparecía por todo el frente de ataque y el juego era fluido. Era un asedio por momentos y Fekir culminaba desviado con la derecha una trenzada acción colectiva (61'). Poco después debutaba con la camiseta del Betis Luiz Henrique que entraba por Juanmi. Ovación para el brasileño al entrar. Un centro de Canales se envenenaba. Osasuna apostaba por las torres en ataque con Budimir y Kike García. La polémica llegó con la roja directa a Pezzella en una entrada a Manu Sánchez (73'). Pellegrini reaccionaba y retiraba a Borja Iglesias para recomponer la zaga y que debutara Luiz Felipe. Al Betis le tocaba sacar su versión más competitiva para resistir con un jugador menos. Los ánimos se encendían con Martínez Munuera y desde la grada se pedía primero una jugada en la que Herrera tocó el balón con la mano fuera del área, un derribo sobre Fekir y un codazo de David García sobre Canales resuelto con una amarilla. Si fallaban las fuerzas, la afición apretaba para el tramo final y que los puntos no se escaparan. Guardado, para aportar el último aliento, suplía a Fekir, también aplaudido. Budimir ponía el penúltimo susto con cabezazo que se marchaba alto en el descuento, luego otro de Unai García. Sólo eso porque los puntos, y van 9 de 9, fueron para el Betis.