Aviones contra bicicletas

Tonny Sanabria entre Iñigo Martínez y Yeray.
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Casi ni competió. El Betis firmó su peor partido de la temporada en Bilbao, emporando con creces lo sucedido en Getafe. Una imagen desalentadora del conjunto verdiblanco que avivó el eterno fantasma de su fragilidad defensiva y alargó un año más, y van ocho, sus derrotas en el Nuevo San Mamés contra el Athletic de Bilbao. Había interés en ver la respuesta del Betis sin Canales y sin Fekir, dos pilares de este equipo, especialmente el cántabro. No pudo ser peor la reacción del equipo de Manuel Pellegrini, que apenas hilvanó juego ni inquietó la meta de Unai Simón. Difícil encontrar alguna ocasión bética. Claro que el problema no sólo fue en el apartado ofensivo, que también, sino el defensivo. El argumento de los goles encajados del Betis es algo tan manido como cierto. Son 21 tantos ya en 10 partidos y así es complicado construir cualquier equipo si no existe una base sólida y consistente. El Athletic le hizo cuatro y pudieron llegar más de no ser por algunas intervenciones de Claudio Bravo. Víctor Ruiz, en propia puerta, Capa, Muniain y Berenguer fueron los autores de los goles. Los jugadores vascos fueron auténticos aviones que desbordaron una y otra vez al Betis, que jugaba con varias velocidades menos que el rival. Los de Pellegrini nunca encontraron respuestas futbolísticas para intentar frenar la verticalidad del rival, que se presentaba a la cita con problemas y Garitano en el aire y que acabó rehabilitado ante un Betis sin alma. Rodri fue, sin duda, la gran novedad en el once del Betis. Ausentes los lesionados Fekir y Canales, Pellegrini apostó por darle la primera oportunidad al joven canterano que ya había disfrutado de algunos minutos en el Camp Nou. Además, hubo variación en la pareja de centrales. Sidnei y Víctor Ruiz ocuparon los puestos de Bartra, en el banquillo, y el sancionado Mandi, de quien también se conocía en las últimas horas su positivo por coronavirus.

La mayor intensidad de juego del Athletic quedó manifiesta en el arranque de partido y pronto se vio el Betis en desventaja en el marcador. Víctor Ruiz introducía a los ocho minutos el balón en su propia puerta en una acción desafortunada, tras un pase de Villalibre que buscaba a Williams. Claro que los vascos ya habían avisado antes en ocasiones de Berenguer (3'), que paró Bravo, y Vesga (4') con un tiro cruzado. El fútbol directo y vertical del Athletic no encontraba respuesta en el Betis, que echaba de menos una mayor presencia de sus futbolistas de mediocampo. Con todo, pudo igualar en el 12' con una acción que acabó en gol de Guido Rodríguez, anulada por fuera de juego Víctor Ruiz en la asistencia. Había sido un espejismo porque los ataques siempre se volcaban contra la portería bética. Cada balón dividido era para los locales que agrandaron la diferencia en el 32' con el gol de Capa. El lateral estuvo más vivo que Álex Moreno para recoger el rechace de Bravo a remate de Villalibre. La jugada, como muchos de los ataques de los locales, se desarrolló previamente por el flanco derecho bético. Los Pellegrini se marcharon al descanso con 2-0 y casi sin inquietar a Unai Simón. Si acaso un tiro inocente de Joaquín.

Segunda parte

Sin cambios comenzó el segundo acto, aunque con una marchita más del Betis. De la mano Joaquín y Rodri el equipo trataba de armar el juego. Claro que a la contra el Athletic encontraba espacios, como la acción que acabó con remate de Villalibre e intervención clave de Bravo (56'). No perdonó poco después Muniain que hizo el 3-0 en el 59', tras su doble remate. Un mundo entre las velocidades de unos y otros. Guardado, Loren y Borja Iglesias ingresaron en el campo por William Carvalho, Tello y Sanabria. Probablemente tarde los cambios. Lejos de reaccionar, el Betis recibió el cuarto en el 68' con un cómodo remate de Berenguer en el área a centro de Yuri. Quedaba salvar la dignidad en los 20 minutos finales. Lainez fue el siguiente en saltar al campo, ya con todo decidido. Todo ya transcurría en el cuarto de hora final en la misma tónica que se había movido desde el primer minuto del choque. El Betis seguía recibiendo ataques rápidos del Athletic sin encontrar soluciones y sin amago de reacción bética. Aitor Ruibal por un acalambrado Rodri, de lo poco salvable, fue el último cambio en el tramo final de un partido decidido hacía tiempo. Una noche para olvidar, o para aprender de cara al futuro inmediato.

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