Se cumplen dos años con Peter Lim al frente del Valencia (I)

La Fundación aprueba vender sus acciones
Layhoon anuncia una ampliación de capital de 100 millones de euros
Peter Lim se confiesa al valencianismo
Este lunes 24 de octubre se cumplen dos años desde que Peter Lim se convirtiera en máximo accionista del Valencia CF. Así, el empresario de Singapur cumple 24 meses desde que desembarcó oficialmente en el conjunto de Mestalla. Se cumple la onomástica lejos del objetivo prometido, deseado y presupuestado de disputar la Liga de Campeones, dónde sólo tuvo un paso efímero el año anterior, y en plena crisis deportiva. En el apartado económico, el club goza de cierta estabilidad después de que el magnate capitalizara cien millones de euros más, pero no ha podido dejar de vender jugadores para mantener su equilibrio económico.
Su llegada
Lim llegó al Valencia de la mano del anterior presidente ejecutivo de la entidad, Amadeo Salvo, tras superar un proceso de venta en el que se presentaron siete candidatos. Salvo, no obstante, siempre vio al magnate asiático como la opción preferente para hacerse con la propiedad del paquete de acciones mayoritario del club, que estaba en manos de laFundación Valencia CF, presidida por Aurelio Martínez.Durante el largo proceso de las negociaciones con Bankia, poseedor de la deuda principal del Valencia, se publicitó la llegada de Lim bajo el deseo del singapurense de potenciar el equipo para competir con solvencia en Europa, así como buscar el objetivo prioritario de la internacionalización del club. Este anuncio por parte de Salvo ha servido para que posteriormente se critique su proyecto deportivo por la falta de cracks.
El primer año llegó a la Champions
En el aparato deportivo, en su primera temporada el equipo logró el objetivo marcado al acabar entre los cuatro primeros y clsificarse para la Liga de Campeones tras dos campañas de ausencia, un objetivo en el que se contó con la dedicación prácticamente exclusiva a la Liga tras no jugar en Europa y la eliminación de la Copa del Rey en la segunda ronda en la que participaba el equipo. Una meta, la Champions, para la que, además, tuvo que necesitar una fase previa y derrotar al Mónaco. Mestalla recibe a Peter Lim:
En la segunda temporada flirteó con el descenso
Las cosas empeoraron en exceso en la segunda temporada de Peter Lim al frente del proyecto valencianista. El equipo vencía, pero no convencía y estaba lejos de la parte alta de tabla todavía. La prematura eliminación de la Champions, acompañada por los malos resultados ligueros propició la destitución de Nuno. La omnipresencia de Jorge Mendes en los fichajes y la inexistencia de otra figura que no sea Nuno en el apartado deportivo (incluso en la Academia hasta que fichó Alesanco), aceleró el adiós del técnico luso por el malestar que había en el entorno con este statu quo y propició que la gestión deportiva que Peter Lim empezar a generar serias dudas. El Valencia se cargó a Nuno, firmó a Gary Neville y fichó un director deportivo como Suso García Pitarch. El técnico inglés, mejor comentarista que entrenador, no levantó cabeza desde el principio y, tres meses después de ser nombrado era despedido. Layhoon Chan y García Pitarch se veían en la obligación de buscar una solución de urgencia para salvar al equipo del descenso al que iba abocado.
La crisis deportiva sigue pese a Suso
La llegada de Pako Ayestarán permitió al Valencia hacer lo justo para salvarse y para que él se ganara una renovación con la boca pequeña. El equipo, fuera de peligro, acababa la temporada con tres derrotas que, sumadas a las cuatro primeras de la presente, condenaban a Pako Ayestarán al despido. Tras tres partidos de Voro, el Valencia ha apostado por Cesare Prandelli, un entrenador con experiencia, el primero desde Valverde, para enderezar una trayectoria que amenazaba con empeorar la pésima campaña 2015-2016. La presencia de un director deportivo como Suso García Pitarch no ha servido para paliar el déficit de una plantilla que fue sometida a una fuerte remodelación en verano -15 salidas y siete entradas entre cesiones y fichajes- pero que empezó el año sin delantero y mediocentro defensivo. La penuria económica provocó, además, la venta de tres de los mejores jugadores del equipo: Paco Alcácer, André Gomes y Shkodran Mustafi, dejando de nuevo el proyecto deportivo en una situación inestable. A la cuarta jornada, el club tuvo que tomar la decisión de cargarse su cuarto entrenador en dos años.
La última vez que Lim apareció en escena fue hace cuatro meses, cuando una expedición le visitó antes de verano a Singapur. Pako Ayestarán, Javi Fuego o Alcácer ya ni tan siquiera están en el club.
Prandelli, un soplo de aire fresco
El cuarto entrenador desde que Lim se hizo cargo del club es el más veterano y experto de todos. Se trata de Cesare Prandelli. Sin duda es la gran apuesta del empresario singapurés y de su director deportivo, conscientes de que un nuevo error en la parcela técnica podría complicarles la vida a ambos. A uno, porque el proyecto seguiría tambaleándose y a otro porque los resultados de sus fichajes no están funcionando como tocan.
Más de 200 millones de fichajes
El caso es que Lim ha invertido sin demasiado acierto un dineral en fichajes. Más de 200 millones de euros en las casi tres temporadas que está aquí. Otamendi (12 millones de euros), Rodrigo (30), André Gomes (15), Mustafi (8), Orban (3,5), De Paul (4), Yoel (1,5), Negredo (30), Enzo (25), Mina (10), Ryan (7), Santos (9,5), Abdennour (25), Cancelo (15), Garay (20), Nani (8,5), Medrán (1,5). Sin embargo, no le han dado el resultado esperado. Ahí radica la paradoja, el gasto en esta materia no se ha correspondido con un resultado deportivo digno con esa inversión. De hecho, Peter Lim cumple dos años con su equipo en la parte baja de la tabla y lejos de las posiciones europeas.
