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El líder silencioso

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Juan Manuel Vargas atiende a ElDesmarque junto al vestuario verdiblanco en el Villamarín.
  • Vargas responde a la gran pregunta que se hace el beticismo sobre Joaquín

  • Joaquín ya cuenta las horas para volver al Betis

  • El guiño de Dani Ceballos con la elección de su dorsal

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Juan Manuel Vargas (Distrito de Magdalena del Mar, Perú, 1983) aún se está haciendo a la ciudad. Un taxi lo espera en la puerta del Villamarín para regresar a su casa después del entrenamiento. Adaptación. “Me han dicho que Sevilla es como Florencia. Tengo ganas de darme una vuelta y conocerla, pero ya habrá tiempo. Ahora lo primero es lo primero, trabajar para estar lo mejor posible y darlo todo por el equipo”, asegura el último fichaje que, de momento, ha aterrizado en Heliópolis. Darlo todo por el equipo es su muletilla. Prácticamente, remata cada respuesta con esta frase. Lo lleva grabado a fuego, como el tatuaje inca que recorre su antebrazo derecho. Cinco minutos de charla es suficiente para comprobar que no es una impostura, no es un tópico que suelta como quien se ata las botas. Vargas es un jugador de club, de vestuario, de grupo. Un tipo que predica con el ejemplo. Un líder que no busca serlo. No alza la voz para llevar la razón. Genera proselitismo de manera natural. “A mí no me gusta hablar demasiado fuera del campo. No me gusta dar entrevistas. Mientras menos hables es mejor. A veces uno habla de más y después no lo demuestra en el campo. Es mejor hablar menos y demostrar más dentro del campo”, explica rotundo ante la cámara de ElDesmarque. Lo dijo el propio Eduardo Maciá durante su presentación como nuevo jugador del Betis. Una de las grandes virtudes de Vargas es el carácter. El Betis también lo ha fichado por lo que aporta dentro del vestuario, no sólo por lo que hace sobre la hierba. Vargas debe ser la una de las locomotoras que tire del grupo para hacer una buena temporada. El peruano asume el reto con humildad y consciente de que ya lo hizo en otros equipos que estuvo. “En mi carrera lo importante ha sido dar el máximo, no guardarme nada, dar lo mejor en los entrenamientos y lo demás, con humildad, va a llegar solo. La experiencia que he tenido fuera ayudará también un poco, pero lo más importante es tratar de dar lo mejor, sobre todo como persona. Puedes jugar bien o mal, pero la persona va a quedar siempre”, apunta. Vargas admite que era uno de los líderes en el vestuario de la Fiorentina, pero no como algo impuesto, sino por su propia manera de ser. Salía solo. “Maciá me conoce bien en ese aspecto porque en la Fiorentina era uno de los líderes y con el tiempo trataremos de que el grupo sea lo más fuerte posible. Esto es lo que podría aportar”, afirma. Un regate, una técnica para lanzar una falta, un posicionamiento defensivo, todos son aspectos del juego que se pueden enseñar. Pero, ¿cómo se enseña a un futbolista a ser líder, a tener carácter? Vargas lo tiene claro. No hay una varita mágica. “El líder no es el que grita más o alza la voz, sino que es un reflejo de cómo te entrenes cada día. Uno empieza jugando desde el primer día de entrenamiento. Así te entrenes, con ganas y la seriedad justa, sin necesidad que aquello parezca el ejército y contagiar a tus compañeros, ahí empieza el respeto. Mientras hagas las cosas bien te van a ver como una persona a seguir”, afirma. Vargas tiene claro que el Betis debe ir poco a poco, marcándose objetivos de menos a más. “Hay que ir creciendo paso a paso. El objetivo es mantenerse en Primera el mayor tiempo posible y aspirar a lo máximo, pero conscientes de que lo más importante es mantenerse”, asegura con una madurez y credibilidad como si llevara una década en el vestuario verdiblanco. Más allá de su personalidad y del carácter, Vargas también ha venido a ayudar en las jugadas a balón parado gracias a su gran golpeo. “Es cierto que siempre le he pegado bien a la pelota, pero en este tipo de acciones lo más importante no es tanto cómo golpeas tú, sino la confianza que tus compañeros transmiten a tu golpeo. Esa es la manera de crecer, que ellos crean y confíen en ti para culminar las jugadas”, apunta. Una vez más, el equipo por delante de todo. Vargas acabó su contrato con la Fiorentina y tuvo algunas propuestas importantes económicamente, aunque de ligas menos competitivas, como en los países árabes o Estados Unidos. Finalmente, le llegó la llamada de Maciá y ni se lo pensó. Ni siquiera necesitó llamar a Joaquín para convencerse. La conversación con el director deportivo del Betis fue definitiva. “Estaba en un momento en el que necesitaba un cambio, un nuevo desafío en mi carrera y creo que no tardé ni cinco minutos en dar el ok a Maciá. Me apetece mucho el reto de la Liga española, de jugar al máximo nivel con alguno de los mejores jugadores del mundo, y en un club como el Betis. El año pasado, cuando jugamos el amistoso en el Villamarín, ya me pude dar cuenta de cómo era el campo y de lo buena y caliente que es la afición. Tengo muchas ganas de que empiece esta nueva etapa de darlo todo para que salga muy bien”, explica. La banda izquierda de Heliópolis es una cosa seria. Vargas tiene alguna noción, aunque aún no le ha dado tiempo de empaparse de la historia verdiblanca. "Sé que ocupar la banda izquierda es una alta responsabilidad en este club por lo que hizo Rafael Gordillo. Trataré de estar a la altura y promete ver muchos vídeos de él para conocerlo mejor", señala.