Omoda tiene claro cómo conquistar por los ojos y lo demuestra con uno de los SUV más atractivos de su gama
El Omoda 5 ha sido un éxito en España por su excelente relación calidad/precio
Omoda se carga el número 3
Omoda ha convertido el diseño en uno de los principales argumentos de su llegada al mercado europeo. La marca china quiere distinguirse de los fabricantes tradicionales con carrocerías atrevidas, interiores tecnológicos y una imagen que busca transmitir modernidad. El Omoda 5 es probablemente el modelo que mejor representa esa estrategia.
Desde su presentación llamó la atención por un frontal muy particular, una silueta de inspiración deportiva y una trasera que se aleja de las formas habituales de los SUV compactos. Su atractivo no depende únicamente del equipamiento o del precio. Es un coche pensado para llamar la atención desde el primer vistazo.
Un frontal que define su personalidad
El Omoda 5 mide aproximadamente 4,4 metros de longitud y tiene una carrocería de cinco puertas. Su elemento más reconocible es la parrilla delantera, que utiliza un dibujo geométrico de grandes dimensiones y se integra con el resto del frontal.
Las luces diurnas quedan situadas en la parte superior, mientras los faros principales aparecen en una posición inferior. Esta distribución refuerza la anchura del vehículo y le proporciona una expresión bastante particular. De perfil destacan los pasos de rueda marcados, una línea de cintura ascendente y un techo que desciende suavemente hacia la parte posterior.
La zona acristalada es relativamente estrecha y contribuye a crear una silueta de aspecto deportivo. La trasera completa el conjunto con unos pilotos horizontales unidos visualmente, un portón inclinado y un paragolpes de formas contundentes. El resultado es un SUV que evita la discreción y apuesta por una personalidad propia, algo que puede resultar especialmente atractivo para quienes quieren distinguirse de los modelos más habituales.
Un interior que acompaña al diseño exterior
El habitáculo mantiene esa misma intención de transmitir modernidad. El salpicadero incorpora dos pantallas de 10,25 pulgadas integradas visualmente, una destinada a la instrumentación y otra al sistema multimedia. También dispone de una consola central elevada, diferentes espacios de almacenamiento y materiales que buscan transmitir una sensación de calidad.
Dependiendo del acabado puede incorporar asientos calefactados, cámaras de visión periférica, iluminación ambiental y otros elementos de confort. Las plazas delanteras ofrecen una buena amplitud, mientras la segunda fila resulta adecuada para transportar a dos adultos durante desplazamientos habituales.
El maletero tiene una capacidad correcta para el uso cotidiano, aunque no destaca especialmente frente a los SUV familiares de carrocería más cuadrada. El Omoda 5 concede mayor importancia a la estética que a ofrecer el máximo volumen de carga posible.
Una gama que también apuesta por la electrificación
La oferta del Omoda 5 comenzó en España con una mecánica de gasolina turbo de 1,6 litros y cambio automático. Posteriormente, la marca amplió su gama con alternativas electrificadas, entre ellas el Omoda 5 SHS-H. Esta versión híbrida autorrecargable desarrolla 224 CV y obtiene la etiqueta ECO de la DGT, una característica especialmente interesante para quienes realizan desplazamientos urbanos.
El sistema combina propulsión eléctrica y un motor de gasolina para reducir el consumo sin necesidad de conectar el vehículo a un punto de carga. Omoda también ofrece versiones completamente eléctricas dentro de su gama, ampliando las posibilidades para diferentes tipos de conductores.
Pero el principal atractivo del Omoda 5 continúa siendo su imagen. La marca ha conseguido desarrollar una carrocería reconocible, con detalles que transmiten una personalidad muy diferente a la de numerosos rivales. Su diseño puede resultar más atrevido que el de algunos SUV europeos o japoneses, pero precisamente esa característica explica buena parte de su atractivo.
Omoda demuestra con este modelo que una marca relativamente nueva puede construir una identidad visual propia sin necesidad de recurrir a décadas de historia. Y el Omoda 5 es una de las mejores muestras de esa ambición.