Mazda demuestra que disfrutar de uno de los descapotables más bonitos no tiene por qué ser un lujo
Cada vez cuesta más encontrar modelos así en el mercado
El nuevo Mazda es el más atractivo del catálogo
Los deportivos clásicos están perdiendo protagonismo en el mercado. Las normativas anticontaminación, la electrificación y el creciente interés por los SUV han reducido considerablemente su presencia. Cada vez resulta más complicado encontrar un coche pequeño, ligero, con cambio manual y pensado exclusivamente para disfrutar conduciendo. Sin embargo, Mazda se resiste a abandonar esta filosofía y mantiene vivo uno de sus modelos más emblemáticos: el MX-5.
El Mazda MX-5 representa una manera de entender el automóvil que parece estar en peligro de extinción. No necesita motores enormes ni potencias desorbitadas para ofrecer diversión. Su receta combina tracción trasera, cambio manual y una carrocería descapotable. Una propuesta que recuerda a los deportivos tradicionales y que contrasta con la creciente complejidad de los vehículos modernos.
Un deportivo de los que ya no quedan
Además, Mazda ha conseguido mantener un precio relativamente accesible. El MX-5 descapotable parte de 33.500 euros, mientras que la versión RF, con techo rígido retráctil, arranca en 36.000 euros. Son cifras interesantes para un automóvil de estas características. Especialmente frente a alternativas como el BMW Z4, el MINI Cabrio o el Jaguar F-Type, que también representan diferentes maneras de disfrutar de la conducción.
El deportivo japonés destaca por sus proporciones compactas. Mide 3,92 metros de longitud, 1,74 metros de anchura y apenas 1,24 metros de altura. Su distancia entre ejes es de 2,31 metros. Estas dimensiones favorecen la agilidad y permiten disfrutar de carreteras con curvas. El maletero ofrece 127 litros, una capacidad reducida que refleja su planteamiento.
A elegir: convencional o descapotable
Mazda equipa el MX-5 con un motor de gasolina 1.5 Skyactiv-G de cuatro cilindros, capaz de desarrollar 132 CV y 152 Nm de par máximo. La potencia llega a las ruedas traseras mediante una transmisión manual de seis velocidades. El conjunto acelera de 0 a 100 km/h en 8,3 segundos, alcanza los 204 km/h y homologa un consumo de 6,3 litros cada 100 kilómetros.
El equipamiento tampoco obliga a realizar grandes desembolsos. El acabado Prime-Line incorpora faros LED, llantas de 16 pulgadas, pantalla táctil de 8,8 pulgadas y navegador. También incluye Apple CarPlay, Android Auto, aire acondicionado y sensores traseros de aparcamiento. Mazda añade diferentes asistentes de seguridad sin renunciar a una experiencia de conducción tradicional.
