Más refinado y, para quienes buscan algo diferente, una elección mejor que el Mazda CX-5

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El Mazda CX-5 ha construido buena parte de su reputación alrededor de una conducción agradable, un diseño elegante y una calidad interior superior a la de muchos SUV generalistas. Pero el Lexus NX lleva esa misma filosofía hacia un terreno más sofisticado. Es un coche pensado para quienes valoran especialmente el silencio, la suavidad y una presentación interior cuidada hasta el último detalle.
La diferencia de precio entre ambos es importante y no conviene ignorarla. El Lexus pertenece a una categoría superior por posicionamiento y equipamiento, mientras el Mazda sigue siendo una alternativa más asequible. Sin embargo, para quien pueda asumir ese salto económico, el NX ofrece una experiencia claramente distinta.
Una elegancia que evita parecerse a los SUV alemanes
El Lexus NX tiene una carrocería de aproximadamente 4,66 metros, con un frontal dominado por la conocida parrilla de la marca japonesa.
Los faros tienen formas afiladas y una firma luminosa muy característica, mientras el capó y los pasos de rueda aportan una presencia contundente sin recurrir a un diseño excesivamente agresivo. De perfil mantiene unas proporciones equilibradas, con una línea de techo que desciende suavemente hacia la trasera. Los pilotos posteriores quedan unidos visualmente mediante una franja horizontal que refuerza la anchura del coche.
El Mazda CX-5 también apuesta por una estética elegante, pero el Lexus tiene una personalidad más marcada y un aspecto más cercano al de los SUV premium.
El silencio y la suavidad son sus grandes argumentos
La gama NX utiliza tecnología híbrida. El NX 350h combina un motor de gasolina de 2,5 litros con propulsión eléctrica y desarrolla 243 CV.
El sistema permite circular utilizando electricidad durante determinadas fases urbanas y ofrece una respuesta especialmente suave, sin necesidad de enchufarlo. Por encima se sitúa el NX 450h+, un híbrido enchufable de 309 CV que permite recorrer alrededor de 70 kilómetros en modo eléctrico según homologación.
Ambas mecánicas están pensadas para ofrecer una conducción relajada, con especial atención al aislamiento acústico y a la progresividad de la respuesta. El Mazda mantiene un planteamiento más tradicional en determinadas versiones, con motores de gasolina y una puesta a punto que concede bastante importancia al tacto de conducción. El Lexus, en cambio, prioriza que los ocupantes viajen con la menor cantidad posible de ruido y vibraciones.
Un habitáculo con auténtica personalidad premium
El interior del NX es uno de sus principales argumentos. Los materiales tienen un tacto agradable, los ajustes están cuidados y la distribución de los elementos busca crear una sensación de calidad.
La pantalla multimedia puede alcanzar las 14 pulgadas y se combina con instrumentación digital y diferentes funciones de conectividad. También destacan los asientos, especialmente en las versiones superiores, que pueden incorporar ventilación, calefacción y ajustes eléctricos.
Lexus ha desarrollado además un sistema de apertura electrónica de puertas que puede impedir determinadas maniobras cuando detecta riesgo de colisión con vehículos o ciclistas que se aproximan. Son detalles que refuerzan la sensación de estar ante un automóvil concebido con una atención especial al confort y a la seguridad.
El CX-5 continúa siendo una opción muy interesante por diseño, comportamiento y relación entre calidad y precio. Pero el NX ofrece un nivel superior de refinamiento, tecnología híbrida y equipamiento. Para quienes buscan algo diferente a los SUV premium alemanes, el Lexus tiene un atractivo especial. No necesita ofrecer el comportamiento más deportivo de su categoría para justificar su posición.
Su combinación de elegancia, suavidad y calidad interior permite disfrutar de una experiencia que va bastante más allá de la simple necesidad de desplazarse.