Fiat acerca a más compradores uno de sus modelos más llamativos
La marca italiana sigue apostando por diseños top
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Fiat acaba de hacer algo bastante sencillo para ampliar el público del Grande Panda: ponerle un motor de gasolina y bajar el escalón de entrada hasta 14.950 euros con las condiciones promocionales anunciadas por la marca. La nueva versión Turbo 100 completa una gama donde ya estaban el híbrido y el eléctrico y convierte al pequeño Fiat en un coche bastante más fácil de encajar en presupuestos ajustados.
Es además una decisión que le sienta especialmente bien al Grande Panda. Su principal atractivo nunca ha dependido de tener una mecánica sofisticada. Lo que entra por los ojos son sus formas cuadradas, los detalles que recuerdan al Panda original y una carrocería de apenas 3,99 metros capaz de aprovechar muy bien el espacio.
El nuevo gasolina rebaja mucho la puerta de entrada
El recién llegado utiliza un motor turbo de tres cilindros y 1,2 litros con 100 CV. Va asociado a una caja manual de seis velocidades y representa la opción más sencilla de toda la gama.
Fiat anuncia esta versión desde 14.950 euros o 129 euros mensuales bajo sus condiciones comerciales. Por encima queda el híbrido de 110 CV, desde 17.250 euros, mientras el eléctrico parte de 21.235 euros según las cifras comunicadas por la propia marca.
Eso permite escoger el Grande Panda de una manera bastante poco habitual actualmente. Quien quiera gastar lo mínimo tiene un gasolina convencional; quien necesite etiqueta ECO puede subir al híbrido de 48 voltios; y quien cargue en casa dispone del eléctrico.
El híbrido añade además cambio automático eDCT y puede mover el coche únicamente con electricidad durante determinadas maniobras y fases urbanas. No hay que enchufarlo y mantiene un planteamiento sencillo para el día a día.
Cuatro metros que dan para bastante
Lo curioso es que la versión barata no cambia aquello que hace atractivo al coche. El Grande Panda continúa midiendo 3,99 metros y ofreciendo cinco plazas, además de un maletero que puede alcanzar 412 litros según configuración.
Es una cifra especialmente buena teniendo en cuenta su longitud. Las formas cuadradas ayudan mucho: el techo no cae exageradamente hacia atrás y el portón aprovecha prácticamente toda la altura disponible.
Por fuera tampoco parece un coche diseñado únicamente para costar poco. Las letras PANDA aparecen grabadas en las puertas, los pasos de rueda tienen formas muy marcadas y los acabados superiores incorporan esas luces LED formadas por pequeños píxeles que se han convertido en uno de sus detalles más reconocibles.
Fiat ha jugado además con colores vivos y pequeñas referencias al Panda de los años ochenta. Hay nostalgia, pero no parece un coche antiguo disfrazado con una pantalla moderna. Tiene personalidad propia.
Gasolina, híbrido o eléctrico sin cambiar de coche
Ahí está probablemente el movimiento más inteligente de Fiat. En lugar de obligar al comprador a aceptar una única tecnología, utiliza la misma carrocería para tres tipos de cliente bastante diferentes.
El eléctrico encaja con quien se mueve principalmente por ciudad y puede cargarlo con facilidad. El híbrido resulta atractivo para quien quiere etiqueta ECO y cambio automático sin enchufes. El nuevo Turbo 100 va directamente a quien necesita controlar el presupuesto.
Y 14.950 euros vuelven a colocar al Grande Panda en un territorio donde cada vez quedan menos coches nuevos. Más aún teniendo en cuenta que hablamos de un modelo de cinco puertas con un maletero serio y espacio suficiente para utilizarlo más allá de la ciudad.
Fiat ya había conseguido que el Grande Panda llamase la atención. Con la nueva versión de gasolina acaba de resolver otra parte del problema: hacer que bastante más gente pueda plantearse comprarlo.
