KGM sorprende con un SUV de gran tamaño y mucho equipamiento que cuesta bastante menos que sus equivalentes premium

El Torres es una de las grandes apuestas de la marca coreana
El KGM irrompible que, para muchos, es el mejor para familias
El KGM Torres ocupa casi 4,7 metros de largo y ofrece 839 litros de maletero, dos cifras propias de SUV familiares bastante caros. Sin embargo, su propuesta evita el territorio premium y concentra el dinero en espacio, equipamiento y una gama con versiones híbrida y eléctrica. Ahí está la sorpresa: parece pensado para competir varios escalones por encima de su tarifa.
La comparación resulta especialmente favorable cuando se iguala la dotación. Un modelo alemán básico puede exigir opciones para añadir cámaras, asientos eléctricos o portón automático, mientras el Torres agrupa buena parte de estos elementos en acabados cerrados. La factura permanece más fácil de entender y puede quedar decenas de miles de euros por debajo.
Una cabina equipada para el uso familiar
El salpicadero combina dos pantallas de 12,3 pulgadas colocadas dentro de una misma pieza horizontal. La instrumentación muestra navegación y datos de conducción, mientras el panel central reúne multimedia, conectividad y ajustes. Los menús requieren cierta adaptación, pero la presentación transmite más tecnología de la que sugiere el precio.
Desde el acabado de acceso pueden aparecer faros LED, entrada y arranque sin llave, sensores delanteros y traseros y cámara posterior. Las versiones superiores añaden visión periférica, asientos calefactados y ventilados, regulación eléctrica y portón manos libres. No todo alcanza el tacto de un premium, aunque el contenido útil resulta muy abundante.
Las formas cuadradas de la carrocería benefician a la segunda fila. El techo conserva altura hasta atrás, las puertas son grandes y dos adultos pueden viajar con bastante espacio. La plaza central resulta aprovechable porque el suelo no está ocupado por un túnel enorme.
Ochocientos treinta y nueve litros cambian un viaje
El portón da acceso a 839 litros, una cifra que permite cargar varias maletas, un cochecito y bolsas sin empezar a ocupar el habitáculo. Al abatir los respaldos aparece una superficie amplia para bicicletas, muebles u objetos relacionados con actividades al aire libre. Es una capacidad superior a la de muchos SUV premium de tamaño parecido.
El exterior no intenta ocultar esa orientación práctica. El capó es alto, el techo recto y los pasos de rueda utilizan grandes protecciones oscuras. Los faros se unen mediante una franja negra y la trasera incorpora una pieza lateral que recuerda al cierre de una rueda de repuesto, aunque el neumático no cuelga del portón.
Esa imagen robusta tiene algo que empieza a escasear entre SUV de silueta casi idéntica. El Torres parece preparado para cargar cosas y salir de una carretera asfaltada, incluso cuando la mayoría de sus kilómetros transcurran por ciudad.
Híbrido de 204 CV o eléctrico para más de 500 kilómetros
El Torres HEV combina un gasolina turbo de 1,5 litros con la parte eléctrica y desarrolla 204 CV. Puede circular durante muchas fases urbanas con el motor térmico apagado y consigue la etiqueta ECO sin necesidad de enchufarse. También puede remolcar hasta 1.300 kilos.
El EVX utiliza 207 CV, una batería LFP de 80,6 kWh y supera los 500 kilómetros WLTP combinados. La carga rápida lleva la batería aproximadamente del 10 al 80 % en 30 minutos y la garantía de esta puede alcanzar diez años o un millón de kilómetros bajo las condiciones de la marca.
Un SUV premium conserva ventaja en refinamiento, personalización y calidad de algunos materiales. El KGM responde con aquello que una familia puede medir desde el primer día: enorme maletero, plazas amplias, equipamiento abundante y dos mecánicas electrificadas. Cuesta bastante menos porque renuncia al emblema, no porque sea pequeño o venga vacío.