Más elegante, económico y, para algunos, incluso mejor que el Volkswagen ID.3

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El MG4 se dio a conocer como uno de los eléctricos más económicos de su tamaño, pero reducirlo a una cuestión de precio sería quedarse corto. Tiene una carrocería baja, proporciones de compacto tradicional y una plataforma creada específicamente para funcionar con batería. Frente al Volkswagen ID.3, esa combinación permite defenderlo como una alternativa más atractiva y, para determinados conductores, mejor resuelta.

La ventaja resulta especialmente clara cuando se busca un coche eléctrico sencillo, manejable y con suficiente autonomía sin pagar por el acabado más alto. El MG ofrece versiones muy diferentes dentro de la misma gama y conserva precios inferiores a los del Volkswagen cuando se comparan baterías y prestaciones semejantes.

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Una silueta baja que evita parecer un pequeño SUV

El frontal es corto y afilado, con unos faros que se prolongan hacia los laterales y una entrada inferior de aspecto deportivo. No necesita una parrilla falsa de grandes dimensiones ni protecciones exageradas para llamar la atención. La carrocería queda bien asentada sobre las ruedas y transmite una imagen más ligera de lo que indican sus componentes eléctricos.

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La trasera concentra los detalles más particulares. Los pilotos recorren buena parte del portón, la luneta queda rematada por un alerón dividido y las formas se vuelven más angulosas. El ID.3 apuesta por una apariencia redondeada y funcional; el MG4 resulta más elegante para quien prefiera un compacto bajo, ancho y con una postura ligeramente deportiva.

También ayuda su tamaño. Con aproximadamente 4,29 metros, se mueve con facilidad en ciudad y cabe en plazas donde numerosos SUV eléctricos empiezan a resultar incómodos. Al mismo tiempo, la distancia entre ejes deja sitio razonable para cuatro adultos.

Propulsión trasera desde las versiones normales

Las variantes de un solo motor transmiten la fuerza a las ruedas posteriores. Esta configuración libera al eje delantero del trabajo de impulsar el coche y aporta una dirección natural, además de un reparto de pesos bastante equilibrado. El MG4 gira con agilidad y controla bien la carrocería sin utilizar una suspensión innecesariamente dura.

La gama abarca desde versiones pensadas para desplazamientos diarios hasta una Long Range capaz de homologar alrededor de 545 kilómetros. Entre ambas aparecen configuraciones intermedias que ofrecen el mejor equilibrio entre autonomía, precio y velocidad de recarga. Para muchos compradores resultan más interesantes que pagar por una batería enorme que rara vez aprovecharán.

El XPower lleva la receta al extremo mediante dos motores, tracción total y 435 CV. No es la opción más racional, pero demuestra la amplitud del modelo: la misma carrocería puede funcionar como eléctrico accesible o como compacto de prestaciones muy serias.

Una diferencia económica difícil de ignorar

Dentro hay instrumentación digital, pantalla central, conectividad y una consola elevada para el selector de marcha. El sistema multimedia del Volkswagen está más pulido en algunos apartados y ciertos materiales del MG son sencillos, aunque la presentación no transmite sensación de coche básico.

El maletero ronda los 360 litros y los respaldos se abaten para transportar objetos grandes. A ello se añaden la función V2L, capaz de alimentar aparatos externos, y una garantía de siete años o 150.000 kilómetros bajo las condiciones de la marca.

El ID.3 conserva cualidades importantes, especialmente por eficiencia y madurez general. El MG4 tiene argumentos para superarlo cuando pesan más el precio, la variedad mecánica y una conducción de propulsión trasera. Su silueta baja y su trasera trabajada completan una propuesta que ya no necesita justificarse únicamente mediante una rebaja.