El Suzuki más atractivo de los últimos años mantiene una de las siluetas más reconocibles de la marca

Logo de Suzuki
Suzuki. Suzuki
Compartir

El Suzuki Swift ha cambiado de generación sin renunciar a aquello que permite reconocerlo desde lejos. Sigue siendo pequeño, ligero y bastante vertical, con las ruedas cerca de las esquinas y una carrocería que no intenta parecer un SUV. La última evolución ha modernizado sus detalles, pero mantiene la expresión simpática que siempre ha acompañado al modelo.

Esa continuidad le sienta especialmente bien. En lugar de cubrirlo de entradas de aire y líneas agresivas, Suzuki ha conservado unas formas sencillas y fáciles de entender. El resultado tiene personalidad, algo que empieza a escasear entre los utilitarios diseñados para gustar a todo el mundo.

PUEDE INTERESARTE

Un frontal nuevo que sigue pareciendo un Swift

El capó adopta una forma redondeada y parece apoyarse sobre los faros. Estos son más angulosos que antes y utilizan una iluminación moderna, aunque conservan el tamaño suficiente para dar al coche una mirada muy reconocible. La parrilla negra queda separada de las ópticas y evita ocupar todo el paragolpes.

De perfil aparece la esencia del Swift. El techo apenas desciende, los pilares se pintan en oscuro y la manilla trasera continúa escondida junto a la ventanilla. Ese detalle crea la impresión de estar ante un coche de tres puertas, pese a conservar la practicidad de cinco.

PUEDE INTERESARTE

La trasera utiliza pilotos verticales colocados en los extremos. El portón es sencillo y prácticamente no hay adornos gratuitos. Suzuki ha preferido dar protagonismo a las proporciones, una decisión que ayuda a que el coche parezca ligero incluso cuando está aparcado.

Menos de cuatro metros y apenas una tonelada

El Swift mide 3,86 metros y pesa alrededor de 920 kilos en sus configuraciones más sencillas. Es una combinación cada vez menos habitual, porque muchos utilitarios han crecido hasta acercarse al tamaño que antes tenían los compactos.

Ese peso contenido permite utilizar un motor modesto sin convertir la conducción en algo desesperante. La mecánica de gasolina con apoyo eléctrico desarrolla 81 CV y obtiene la etiqueta ECO. El consumo homologado se mueve entre 4,4 y 4,9 l/100 km, dependiendo de la versión y la tracción.

También puede encontrarse con cambio automático y con tracción total AllGrip. Esta última alternativa resulta muy poco frecuente en un coche urbano y refuerza el atractivo del Swift para quienes viven en zonas de montaña o circulan habitualmente sobre nieve.

Sencillo por dentro, pero fácil de utilizar

El habitáculo mantiene botones físicos para la climatización y una distribución convencional. La pantalla multimedia queda colocada en una posición elevada y ofrece conectividad para el teléfono, mientras que la instrumentación presenta la información sin efectos innecesarios.

Detrás hay espacio razonable para dos adultos considerando su longitud. El maletero ofrece 265 litros, una cifra discreta, aunque suficiente para la compra o el equipaje de una escapada. Los respaldos abatibles permiten ampliar la capacidad cuando hace falta.

Su precio oficial parte de 20.054 euros, mientras que el enlace facilitado publica una oferta desde 17.816 euros con el descuento máximo aplicable. No es el utilitario más barato, pero aporta etiqueta ECO, poco peso y una imagen muy particular.

El Swift sigue entrando por los ojos porque no ha intentado convertirse en algo distinto. Sus pilares oscuros, el techo casi recto y la carrocería compacta forman una silueta que se reconoce inmediatamente. Suzuki la ha actualizado con acierto, conservando uno de los diseños más simpáticos y personales de su catálogo reciente.