El Lexus que más destaca por su diseño entre los modelos compactos de la marca llegó en 2024

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El Lexus LBX consiguió trasladar a poco más de cuatro metros muchas de las cosas que identifican a los modelos grandes de la marca. No parece un Toyota Yaris Cross vestido para la ocasión pese a compartir parte de su base, y tampoco intenta imitar a un NX reducido a escala. Tiene una personalidad propia que explica buena parte de su éxito.

Llegó a España en 2024 y se colocó en un terreno poco habitual: el de los SUV urbanos realmente premium. Sus dimensiones permiten utilizarlo cómodamente en ciudad, pero la carrocería y el interior están trabajados con un cuidado que lo aleja de los crossover pequeños convencionales.

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Un Lexus que no necesita una parrilla enorme

El frontal interpreta de una forma diferente la clásica parrilla de la marca. En lugar de aparecer rodeada por un marco muy marcado, queda integrada directamente dentro del paragolpes. Los faros finos y la pieza que los conecta ayudan a ensanchar visualmente el coche.

De perfil tiene una cintura alta y unos pasos de rueda bastante marcados. El techo puede combinarse con un color diferente y las ruedas quedan bien integradas dentro de una carrocería que apenas supera los 4,19 metros.

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La trasera es probablemente su zona con más encanto. Los pilotos forman una línea continua que cae ligeramente en los extremos, mientras que la matrícula queda situada en la parte inferior. La superficie principal del portón permanece limpia y hace que el LBX parezca más ancho.

El lujo también puede caber en cuatro metros

Dentro, Lexus evita la tentación de convertir el coche en una colección de pantallas. Hay una superficie multimedia central de 9,8 pulgadas y una instrumentación digital, pero la calidad percibida procede principalmente de los materiales, los asientos y la forma en que están montados los diferentes elementos.

Los acabados superiores permiten elegir combinaciones de tapicería y colores poco frecuentes en este tamaño. También puede disponer de equipo de sonido Mark Levinson, proyección de información sobre el parabrisas y numerosos asistentes.

El espacio posterior es correcto para el tamaño exterior, aunque no destaca frente a alternativas generalistas más cuadradas. El maletero ronda los 330 litros en las versiones de tracción delantera. Es suficiente para el uso cotidiano, pero deja claro que Lexus ha priorizado unas dimensiones urbanas.

Una mecánica híbrida perfecta para ese planteamiento

El sistema híbrido desarrolla 136 CV y utiliza un motor de gasolina de tres cilindros acompañado por la parte eléctrica. No necesita enchufe y permite realizar numerosas fases urbanas con el motor térmico apagado.

El consumo homologado puede situarse por debajo de cinco litros dependiendo de la versión. La respuesta resulta suave y especialmente agradable a velocidades bajas, justo donde un LBX pasará probablemente buena parte de su vida.

No es un SUV pensado para impresionar por potencia. Su atractivo está en combinar tamaño reducido, eficiencia y una presentación que realmente transmite algo diferente.

Lexus ha fabricado coches más espectaculares, pero dentro de sus modelos compactos ninguno había tenido una imagen tan redonda. El LBX entra por los ojos, cabe perfectamente en ciudad y conserva suficientes detalles de los Lexus grandes para que no parezca un producto menor. Esa mezcla explica por qué el pequeño de la familia se ha convertido en uno de sus diseños más logrados.