El Land Rover más elegante de los últimos años mantiene una de las siluetas más reconocibles de la marca

Land Rover. Land Rover
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El Range Rover Velar apareció para ocupar el espacio existente entre el compacto Evoque y el imponente Range Rover Sport. Sin embargo, su verdadera aportación a la gama fue estética. Con un techo bajo, una carrocería de superficies limpias y unos tiradores que desaparecen dentro de las puertas, consiguió que un SUV de casi 4,8 metros pareciera considerablemente más ligero.

Los años y las actualizaciones no han estropeado aquella fórmula. El Velar continúa siendo uno de los Land Rover más elegantes porque evita la dureza visual de los todoterrenos tradicionales sin perder la presencia propia de la marca. La versión híbrida enchufable añade ahora hasta 62 o 63 kilómetros eléctricos, pero lo que sigue atrayendo miradas es su silueta.

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Las proporciones hacen casi todo el trabajo

El frontal tiene faros muy estrechos y una parrilla relativamente contenida para un coche de este tamaño. El capó largo y casi horizontal conserva el aire robusto de Range Rover, mientras que el paragolpes evita llenarse de falsas entradas de aire o adornos excesivos.

De perfil aparece la clave de su diseño. El techo desciende suavemente hacia la parte posterior, la superficie acristalada se estrecha y los tiradores quedan completamente enrasados cuando no se utilizan. El resultado parece más cercano al de un gran turismo elevado que al de un todoterreno convencional.

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La trasera mantiene esa limpieza mediante unos pilotos finos unidos visualmente por una franja oscura. La luneta inclinada perjudica algo la visibilidad y resta la última porción de capacidad práctica, aunque permite que el Velar tenga una presencia difícil de confundir con la de cualquier otro SUV grande.

Un interior que ha eliminado casi todo lo superfluo

La última evolución simplificó profundamente el salpicadero. Una pantalla curva de 11,4 pulgadas concentra el sistema multimedia y numerosas funciones del vehículo. Esta decisión libera la consola y crea un ambiente minimalista, aunque obliga a utilizar la interfaz para operaciones que antes tenían controles independientes.

Los materiales y los asientos sostienen la sensación de lujo. Hay superficies acolchadas, diferentes posibilidades de tapicería y combinaciones de colores alejadas del negro habitual. El aislamiento también está muy cuidado, de manera que el habitáculo conserva un ambiente relajado incluso al circular por vías rápidas.

Detrás hay espacio suficiente para que dos adultos viajen cómodamente. No es el SUV más amplio de su tamaño, pero sí ofrece un maletero práctico y una cabina capaz de asumir viajes familiares sin que la elegancia exterior convierta el coche en un simple objeto de diseño.

El P400e añade silencio a su mejor faceta

La versión híbrida enchufable P400e combina un motor de gasolina con la parte eléctrica y desarrolla alrededor de 400 CV. La autonomía eléctrica homologada actual alcanza entre 62 y 63 kilómetros, dependiendo de la configuración.

Esa distancia permite completar numerosos trayectos cotidianos sin gasolina si se dispone de recarga doméstica. En ciudad, el silencio y la respuesta suave del sistema eléctrico encajan especialmente bien con el carácter lujoso del Velar.

No es un coche económico ni pretende serlo. Su valor está en conservar una imagen especial dentro de una categoría llena de carrocerías cada vez más agresivas. El Velar sigue entrando por los ojos porque confía en las proporciones y en la sencillez. Años después de su estreno, mantiene una de las siluetas más limpias y reconocibles de toda la familia Range Rover.