Subaru tiene un modelo más bonito, diferente y, para muchos, mejor alternativa que el Toyota RAV4

Subaru. Subaru
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El Subaru Forester y el Toyota RAV4 comparten una idea básica: ambos son SUV híbridos japoneses pensados para durar y afrontar la vida familiar. A partir de ahí toman caminos muy distintos. El Toyota prioriza la eficiencia y una gama más potente, mientras que el Forester conserva una tracción total permanente, una visibilidad extraordinaria y una capacidad real para abandonar el asfalto.

La sexta generación de Subaru añade una carrocería mucho más atractiva a esas cualidades. Para quien viva en una zona de montaña, frecuente caminos o necesite avanzar con seguridad sobre nieve, el Forester puede ser una alternativa mejor porque su planteamiento no termina cuando desaparece el asfalto.

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Una forma cuadrada que tiene sentido

El nuevo frontal une visualmente la parrilla y los faros, haciendo que el coche parezca más ancho. El capó está bien delimitado desde el puesto de conducción y las aletas tienen formas robustas. Las protecciones oscuras recorren la parte inferior sin convertirlo en una caricatura de todoterreno.

La carrocería mantiene grandes ventanas y un techo prácticamente recto. En lugar de sacrificar altura posterior para imitar a un cupé, Subaru conserva una silueta funcional que permite saber dónde terminan las esquinas. Esa visibilidad facilita tanto aparcar en ciudad como colocar las ruedas al circular por una pista estrecha.

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Los pilotos posteriores horizontales y un portón de gran tamaño completan una imagen bastante más moderna que la de su antecesor. El Forester continúa pareciendo un Subaru, pero ahora tiene una presencia capaz de atraer a compradores que antes lo descartaban por su aspecto.

El SUV que sigue creyéndose el 4x4

La gama española combina un motor bóxer de gasolina de dos litros con el sistema eléctrico e-Boxer. El conjunto desarrolla 136 CV y utiliza una transmisión automática Lineartronic. No iguala las prestaciones de los RAV4 más potentes, aunque entrega la fuerza de forma suave y previsible.

Su gran ventaja está en la tracción total permanente Symmetrical AWD. El reparto de peso, la disposición del motor y el sistema X-Mode ayudan sobre barro, nieve y superficies deslizantes. La altura libre al suelo permite superar irregularidades que obligarían a extremar las precauciones con numerosos SUV urbanos.

El RAV4 también puede disponer de tracción total en determinadas versiones. El Subaru convierte esa capacidad en parte de toda su gama y de su puesta a punto, algo importante para quien vaya a utilizarla con frecuencia.

Visibilidad, espacio y controles reconocibles

El interior resulta amplio para cuatro adultos y las puertas posteriores abren con un ángulo generoso. El maletero ofrece 508 litros y puede superar los 1.700 al plegar la segunda fila. El portón ancho facilita cargar bicicletas, animales o material deportivo.

Una pantalla vertical de 11,6 pulgadas concentra buena parte de las funciones, aunque quedan accesos directos para las operaciones habituales. Los botones son grandes y se pueden manejar con facilidad incluso llevando guantes.

El Toyota consume menos y cuenta con mecánicas híbridas más enérgicas. El Forester gana la comparación cuando importan la visibilidad, la tracción y la capacidad para circular fuera del asfalto. Ahora, además, acompaña esas cualidades con una carrocería mucho más atractiva. Es diferente porque continúa ofreciendo aptitudes que muchos SUV modernos se limitan a sugerir mediante su apariencia.