Para muchos, igual de bueno que el BMW X3, con siete plazas, y mucho espacio para viajar en familia
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El Škoda Kodiaq puede igualar e incluso superar al BMW X3 cuando el criterio principal es viajar en familia. Ofrece hasta siete plazas, una carrocería de 4,76 metros y un maletero enorme cuando se utiliza como cinco plazas. El BMW aporta un ambiente más exclusivo, pero el Škoda aprovecha mejor el espacio y cuesta sensiblemente menos.
La segunda generación del Kodiaq también ha mejorado en calidad, confort y tecnología. Ya no parece simplemente el SUV grande y práctico del grupo Volkswagen. La presentación interior, la variedad mecánica y una conducción silenciosa permiten compararlo con modelos premium sin que la diferencia resulte tan evidente como antes.
Siete asientos cambian las posibilidades
El X3 está limitado a cinco plazas. El Kodiaq puede añadir dos asientos traseros para transportar niños o adultos durante trayectos puntuales. Con ellos plegados, la zona de carga resulta enorme y permite afrontar viajes familiares sin colocar equipaje entre los pasajeros.
La versión de cinco plazas alcanza hasta 910 litros de maletero. En la configuración de siete, la capacidad depende de cuántos asientos estén levantados, pero continúa ofreciendo mucha flexibilidad gracias a respaldos independientes y una superficie amplia.
La segunda fila puede desplazarse para repartir el espacio entre pasajeros y equipaje. El acceso a las plazas finales requiere cierta agilidad, como ocurre en casi todos los SUV de este tamaño, aunque disponer de ellas resuelve situaciones que el BMW directamente no puede asumir.
Un interior práctico sin aspecto barato
El salpicadero combina una pantalla central de gran formato con tres mandos giratorios configurables. Estos controles permiten ajustar climatización, volumen y otras funciones sin concentrarlo todo en el panel táctil.
Los materiales han mejorado y las formas horizontales aportan sensación de amplitud. Hay huecos grandes, tomas de carga y las conocidas soluciones Simply Clever, como protecciones que se despliegan al abrir las puertas, soportes y compartimentos bien situados.
Los asientos están pensados para viajar y pueden incorporar calefacción, ventilación y masaje según versión. El aislamiento y la puesta a punto de la suspensión priorizan el confort, acercando la experiencia a la de un SUV más caro.
Motores para necesidades muy distintas
La gama incluye gasolina con hibridación ligera, diésel, una versión híbrida enchufable y alternativas de tracción total. El 1.5 TSI de 150 CV con etiqueta ECO es una opción equilibrada para un uso mixto.
Los diésel siguen teniendo sentido cuando se acumulan muchos kilómetros de autopista. El Kodiaq iV enchufable permite realizar buena parte de los desplazamientos cotidianos con electricidad, aunque no puede combinarse con siete plazas por la ubicación de la batería.
Los precios dependen mucho del acabado y la mecánica. Algunas versiones equipadas superan los 45.000 euros, pero siguen manteniendo una distancia clara respecto al punto de partida del BMW X3.
El BMW ofrece una conducción más precisa y acabados de mayor categoría en determinados puntos. El Kodiaq resulta igual de bueno para viajar cuando importan más las plazas, el equipaje y el confort que el emblema. Lleva a siete personas, admite una cantidad enorme de carga y ofrece tecnología suficiente para cubrir largas distancias con comodidad.
