Más bonito de lo esperado, con un precio ajustado y una alternativa al Volvo EX30

Volvo EX30
Volvo. Volvo
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El Renault Mégane E-Tech eléctrico ha ido ganando atractivo con el paso del tiempo. Su carrocería mezcla rasgos de compacto y crossover sin exagerar la altura, mientras que el interior mantiene una presentación tecnológica y bastante cuidada. Ahora que sus campañas comerciales han ajustado el precio, se convierte en una alternativa muy seria al Volvo EX30.

El Renault es apenas unos centímetros más corto que muchos compactos tradicionales, pero ofrece un maletero de 440 litros y una autonomía que puede acercarse a los 470 kilómetros. Frente al Volvo, añade una zona de carga mayor y una cabina menos radical en la forma de organizar los mandos.

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Una carrocería que ha envejecido especialmente bien

El Mégane utiliza faros muy estrechos y unas luces diurnas que bajan hacia el paragolpes. Los tiradores quedan integrados en las puertas y el techo puede combinarse con otro color, haciendo que la carrocería parezca más baja.

De perfil, las ruedas grandes y las protecciones inferiores aportan presencia de crossover. Sin embargo, el coche conserva una silueta bastante ligera y evita la forma alta y cuadrada de numerosos SUV eléctricos. La trasera, con los pilotos extendidos y una luneta inclinada, es probablemente su zona con más encanto.

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El Volvo EX30 tiene una imagen escandinava muy reconocible y unos faros especialmente originales. El Renault responde con un diseño más fluido y una apariencia cercana a la de un compacto deportivo, algo que puede resultar más atractivo para quien no quiera conducir otro pequeño SUV.

Más maletero y una distribución convencional

Los 440 litros de capacidad superan ampliamente el volumen principal del EX30. La zona de carga es profunda y permite llevar con comodidad el equipaje habitual de una familia pequeña. Los cables disponen de un espacio específico bajo el piso, aunque acceder a él con el maletero lleno requiere cierta planificación.

La pantalla vertical OpenR utiliza servicios de Google integrados. Maps puede calcular rutas y paradas de recarga, mientras que el asistente de voz evita tener que recorrer menús para realizar operaciones sencillas.

Renault mantiene una instrumentación independiente delante del volante. Esa disposición resulta más natural que concentrar toda la información en la pantalla central, como hace el Volvo. También hay accesos físicos para varias funciones habituales, por lo que el periodo de adaptación es menor.

Autonomía suficiente para ser el único coche

La versión EV60 equipa una batería de 60 kWh y un motor de 220 CV. Dependiendo de la configuración puede homologar alrededor de 468 kilómetros WLTP, una cifra válida para desplazamientos diarios y escapadas sin recargas constantes.

Admite carga rápida en corriente continua y puede recuperar buena parte de la batería durante una parada en carretera. En casa, la compatibilidad con corriente alterna trifásica permite aprovechar instalaciones de hasta 22 kW en las versiones preparadas para ello.

El EX30 puede ofrecer prestaciones muy superiores en sus variantes más potentes. El Mégane replica con una suspensión cómoda, un maletero considerablemente mayor y una autonomía bien aprovechada. Sus campañas actuales permiten encontrarlo por debajo de su tarifa original, aunque el precio final depende de financiación y ayudas.

Para quien busque un eléctrico compacto, atractivo y capaz de asumir tareas familiares, el Renault encaja mejor de lo que su veteranía sugiere. No necesita competir con el Volvo por aceleración: lo hace mediante espacio, facilidad de uso y una carrocería que sigue entrando por los ojos.