Toyota amplía el atractivo de su crossover híbrido enchufable con un nuevo acabado de acceso más equipado

El C-HR se ha convertido en una referencia en España
Esta es la forma de tener un Toyota sin ser un Toyota
El Toyota C-HR siempre ha tenido un planteamiento algo distinto al de la mayoría de SUV compactos. Sacrifica parte de la amplitud que ofrecen los modelos más cuadrados, pero lo compensa con una imagen atrevida, una conducción agradable y una gama electrificada especialmente eficiente. La versión híbrida enchufable añadía además potencia y etiqueta Cero, aunque su precio podía alejarla de quienes simplemente buscaban una configuración equilibrada.
Toyota ha reforzado ese punto de entrada con un acabado de acceso más interesante. La gama 2026 incorpora más posibilidades de elección y evita que el C-HR Plug-in Hybrid dependa de versiones de orientación deportiva o de equipamientos especialmente caros. Ahora es más sencillo acceder a su mecánica de 223 CV sin pagar por elementos que no todo el mundo necesita.
El Advance deja de parecer una versión básica
El acabado Advance ocupa una posición clave porque reúne el equipamiento que se utiliza cada día. Incluye una pantalla multimedia de 12,3 pulgadas, instrumentación digital, climatizador, cámara trasera y el conjunto de asistentes Toyota Safety Sense. También incorpora llantas de aleación de 18 pulgadas con un diseño actualizado y una tapicería jaspeada que mejora la apariencia del habitáculo.
No pretende imitar a un GR Sport ni llenar la carrocería de detalles llamativos. Conserva la forma tan reconocible del C-HR, con un frontal afilado, tiradores traseros escondidos y un techo que cae con fuerza hacia el portón. El resultado continúa siendo uno de los crossover más fáciles de identificar, incluso en una configuración sin pintura bitono ni llantas enormes.
La renovación también ha introducido nuevos colores y pequeños cambios de acabado. Son ajustes discretos, pero ayudan a que la versión de acceso no transmita la sensación de ser el modelo que se compra únicamente para llegar al precio anunciado.
Hasta 66 kilómetros sin utilizar gasolina
El sistema híbrido enchufable combina un motor de gasolina de 2,0 litros con la parte eléctrica para entregar 223 CV. La batería tiene 13,8 kWh de capacidad bruta y permite homologar aproximadamente 66 kilómetros en modo eléctrico. Esa cifra resulta suficiente para cubrir muchos recorridos diarios sin encender el motor térmico, siempre que el coche se cargue con regularidad.
Cuando se termina la energía reservada para la conducción eléctrica, el C-HR continúa funcionando como un híbrido Toyota. Esta es una de sus ventajas prácticas frente a algunos enchufables que aumentan mucho el consumo con la batería descargada. En viajes largos mantiene una respuesta suave y no obliga a estar pendiente de encontrar un cargador para continuar circulando con normalidad.
Más convincente como coche de diario
La versión enchufable conserva las limitaciones conocidas del modelo. Las ventanillas traseras son pequeñas, la visibilidad hacia atrás no es especialmente generosa y el maletero queda por debajo del de varios SUV de tamaño parecido. A cambio, ofrece una postura de conducción agradable, unas dimensiones manejables y un diseño interior mucho más personal que el de otros Toyota.
El nuevo escalón de acceso no cambia la esencia del C-HR, pero sí mejora su relación entre precio, equipamiento y mecánica. Quien pueda cargarlo en casa obtiene un coche rápido, silencioso durante los trayectos habituales y preparado para viajar sin preocupaciones. Con un Advance más completo, el híbrido enchufable deja de parecer una opción reservada a los acabados superiores y gana argumentos como alternativa real para el uso diario.