Dacia tiene un SUV tan práctico y amplio que ni Renault ni Peugeot pueden igualar sus posibilidades para viajar en familia

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Dacia ya no se limita a fabricar coches sencillos para quien busca gastar lo mínimo. El Bigster demuestra que la marca también puede crear un SUV familiar grande, cómodo y bien resuelto sin abandonar su manera directa de entender el automóvil. No pretende impresionar con pantallas gigantes ni materiales delicados. Prefiere dedicar el espacio y el presupuesto a soluciones que se agradecen cuando llega el momento de cargar maletas y hacer kilómetros.

Renault y Peugeot cuentan con SUV más refinados, pero pocos concentran tanta capacidad familiar por un precio parecido. El Bigster mide 4,57 metros, ofrece un habitáculo amplio y dispone de un maletero que puede alcanzar 667 litros dependiendo de la versión. Son cifras propias de modelos más caros y explican por qué puede resultar más útil para viajar.

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Un maletero pensado para utilizarse de verdad

La forma de la carrocería ayuda mucho. El techo se mantiene bastante recto hasta la parte posterior y el portón cae casi en vertical, evitando perder capacidad por una silueta demasiado deportiva. La boca de carga es grande y las paredes del maletero presentan formas regulares, algo que facilita colocar maletas, bolsas o un carrito infantil sin jugar al Tetris.

Dacia ofrece además accesorios integrados en su sistema YouClip. Permiten fijar elementos como una lámpara, un soporte para el teléfono o pequeñas bolsas en distintos puntos del coche. No son soluciones espectaculares, pero responden a problemas cotidianos y encajan con la filosofía del Bigster. También hay versiones con portón eléctrico, techo panorámico y asiento del conductor regulable eléctricamente.

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En las plazas traseras queda un buen espacio para las piernas y la altura disponible permite acomodar a adultos sin sensación de agobio. La banqueta está preparada para tres pasajeros y el respaldo puede dividirse para combinar ocupantes y equipaje. No hay una tercera fila, pero las cinco plazas se aprovechan mejor que en muchos SUV con aspecto más sofisticado.

Un interior resistente y más agradable de lo esperado

El salpicadero mantiene mandos reconocibles y una pantalla central de hasta 10,1 pulgadas. Los plásticos son duros en bastantes zonas, aunque presentan diferentes texturas y colores para evitar un ambiente demasiado pobre. Dacia no intenta esconder el enfoque funcional del coche y eso, en un vehículo familiar, puede ser una ventaja: las superficies parecen preparadas para soportar el uso diario sin demasiadas preocupaciones.

Los acabados superiores incorporan climatizador bizona, instrumentación digital, cargador inalámbrico y ayudas a la conducción actuales. El Bigster continúa siendo más sencillo que un Renault Austral o un Peugeot 5008, pero ya no da la impresión de obligar a renunciar a lo esencial.

Mecánicas razonables para recorrer kilómetros

La gama incluye alternativas microhíbridas, una versión con GLP y el sistema Hybrid 155. Este último combina un motor de gasolina de 1,8 litros con dos motores eléctricos y una caja automática. Puede moverse en eléctrico durante buena parte de la circulación urbana y ofrece una conducción suave sin necesidad de conectarlo a un enchufe.

El Bigster no supera a sus rivales por lujo ni por aislamiento acústico. Lo hace donde más importa para muchas familias: ofrece mucho espacio, un maletero enorme, soluciones sencillas y mecánicas pensadas para controlar el gasto. Cuando el objetivo es viajar con niños y equipaje sin disparar el presupuesto, cuesta encontrar en Renault o Peugeot una propuesta que iguale todas esas posibilidades.