El nuevo Alfa Romeo recupera la esencia de la marca con uno de sus diseños más atractivos de los últimos años

Alfa Romeo Junior
Alfa Romeo. Alfa Romeo
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Alfa Romeo siempre ha vivido de algo más que las prestaciones. Modelos como el Giulia o el Spider demostraron que un coche podía resultar emocionante incluso antes de arrancar el motor. Esa capacidad para convertir la carrocería en una declaración de intenciones vuelve a aparecer en el Alfa Romeo Junior, el modelo más pequeño y accesible de la gama actual.

Su formato de SUV urbano puede no ser el que escogerían los seguidores más tradicionales, pero sería difícil confundirlo con cualquier rival. En un segmento repleto de modelos visualmente parecidos, el Junior recupera la personalidad y ciertos guiños históricos que durante décadas definieron a la firma italiana.

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No busca copiar el pasado

El diseño funciona porque no intenta reproducir un Alfa clásico. Toma elementos reconocibles y los adapta a unas proporciones modernas. El famoso Scudetto frontal vuelve a ocupar el centro, aunque puede elegirse con dos interpretaciones: Leggenda, vinculada a la tradición, y Progresso, con una apariencia más digital.

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Los faros afilados, los pasos de rueda marcados y las llantas elaboradas aportan la agresividad esperada. En la parte posterior aparece la denominada Coda Tronca, una “cola cortada” inspirada en antiguos coches de competición y utilizada aquí para dar más fuerza visual a la zaga. Los pilotos oscuros recorren buena parte del portón y crean una firma luminosa fácilmente identificable.

También hay detalles menos evidentes, como el Biscione integrado en el pilar trasero o las manecillas posteriores disimuladas. Ninguno resulta imprescindible, pero juntos evitan que el Junior parezca simplemente otro SUV pequeño.

El conductor vuelve a ser protagonista

El habitáculo mantiene una orientación muy propia de Alfa Romeo. La instrumentación digital de 10,25 pulgadas queda protegida por el característico diseño Cannocchiale, mientras que la pantalla multimedia, también de 10,25 pulgadas, está ligeramente girada hacia el conductor.

La calidad no es uniforme en todas las superficies y algunos plásticos recuerdan que se trata del modelo de acceso. Sin embargo, la forma del salpicadero, el volante, el selector de modos DNA y las tapicerías consiguen crear una atmósfera más especial que la de muchos competidores.

Los acabados superiores pueden incorporar asientos deportivos Sabelt, Alcantara, iluminación ambiental, faros Matrix LED, cámara panorámica, portón eléctrico y conducción asistida de nivel 2. Es en esas configuraciones donde el Junior muestra su cara más sofisticada, aunque también aumenta considerablemente el precio.

Híbrido, eléctrico y hasta 280 CV

La versión Ibrida utiliza un motor de gasolina 1.2 turbo apoyado por un sistema eléctrico de 48 voltios. Entrega 145 CV, incorpora cambio automático de doble embrague y obtiene la etiqueta ECO. Su consumo homologado se sitúa entre 4,8 y 5,2 l/100 km. También existe una variante Q4 con tracción total y suspensión trasera multibrazo.

La alternativa Elettrica desarrolla 156 CV y puede recorrer hasta 414 kilómetros según el ciclo WLTP. Admite carga rápida y necesita alrededor de 27 minutos para pasar del 20 al 80 %. Para quienes buscan el lado más radical está el Junior Veloce eléctrico de 280 CV, con una puesta a punto específica.

Atractivo, pero también práctico

Con 4,17 metros de longitud, el Junior resulta cómodo en ciudad. Las plazas traseras no son especialmente amplias, pero el maletero ofrece hasta 415 litros en el híbrido y 400 litros en el eléctrico, cifras muy aprovechables para su tamaño.

Las promociones permiten acceder a la versión híbrida desde unos 25.000 euros si se financia con la marca. No es el SUV urbano más barato ni el más espacioso, pero ofrece algo cada vez menos frecuente: una identidad clara. El Junior demuestra que Alfa Romeo puede adaptarse a la electrificación y a los segmentos de moda sin renunciar completamente a aquello que hizo deseables a sus coches.