El BMW Serie 3 E30 se ha convertido en uno de los sedanes deportivos más atractivos de su época

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Hay coches cuyo diseño parece mejorar con el paso del tiempo, y el BMW Serie 3 E30 es uno de los mejores ejemplos. Presentado durante la década de los 80 como sucesor del E21, esta generación del Serie 3 terminó convirtiéndose en uno de los modelos más importantes de BMW y actualmente es un clásico especialmente deseado por los aficionados.

Su estética tiene buena parte de la culpa. El E30 pertenece a una época en la que los fabricantes no necesitaban enormes parrillas, entradas de aire gigantescas o carrocerías especialmente musculosas para transmitir deportividad. Sus líneas eran sencillas, rectas y perfectamente proporcionadas.

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El frontal, con los característicos cuatro faros circulares y la pequeña parrilla de doble riñón, terminó convirtiéndose en una de las imágenes más reconocibles de BMW. A ello se sumaban unos voladizos contenidos, una gran superficie acristalada y unas dimensiones que actualmente resultarían sorprendentemente compactas.

Precisamente esa sencillez ha permitido que su diseño envejezca de manera excepcional. Una unidad bien conservada continúa llamando la atención más de tres décadas después.

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Propulsión trasera y motores con mucha personalidad

El E30 no se convirtió en un icono únicamente por su estética. Su planteamiento mecánico reunía muchos de los ingredientes que los aficionados continúan buscando actualmente: peso contenido, propulsión trasera, motores atmosféricos y una conducción donde la electrónica tenía una presencia mínima.

BMW comercializó numerosas versiones durante su trayectoria. Existieron alternativas relativamente sencillas como los 316 y 318, pero también variantes considerablemente más prestacionales.

Entre las más recordadas aparece el 325i. Su motor de seis cilindros en línea y 2,5 litros desarrollaba alrededor de 170 CV, una cifra que, combinada con el reducido peso del vehículo, proporcionaba unas prestaciones muy interesantes.

La gama tampoco se limitó al clásico sedán. Existieron versiones de dos y cuatro puertas, Cabrio y Touring, además del 325iX con tracción total. Esta variedad permitió que el E30 llegara a públicos muy diferentes y contribuyó a su enorme éxito comercial.

El M3 E30 terminó convirtiéndose en una leyenda

Si existe una versión responsable de elevar definitivamente al E30 a la categoría de mito, esa es el BMW M3. Desarrollado inicialmente para cumplir los requisitos necesarios para competir, terminó convirtiéndose en uno de los deportivos más importantes de la historia de la marca.

El M3 utilizaba un motor de cuatro cilindros y 2,3 litros que inicialmente desarrollaba alrededor de 200 CV. También incorporaba importantes modificaciones en el chasis y una carrocería mucho más agresiva, con pasos de rueda ensanchados y diferentes elementos aerodinámicos.

Sus éxitos en competición hicieron el resto. El M3 E30 construyó una reputación extraordinaria que continúa provocando que las unidades originales alcancen precios muy elevados en el mercado de clásicos.

Pero el atractivo del E30 va mucho más allá del M3. Incluso las versiones convencionales representan perfectamente una época en la que los coches eran más pequeños, ligeros y sencillos.

El BMW Serie 3 E30 ha pasado así de ser un sedán premium de los años 80 a convertirse en un verdadero objeto de deseo. Su diseño atemporal, la propulsión trasera y unas sensaciones de conducción difíciles de encontrar actualmente explican por qué sigue siendo uno de los BMW clásicos más atractivos de todos los tiempos.