Mazda tiene el descapotable más bonito para todos los bolsillos

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En un mercado donde los coches descapotables son cada vez más escasos y, en muchos casos, inaccesibles por su precio, el Mazda MX-5 continúa siendo una auténtica excepción. El pequeño roadster japonés lleva décadas demostrando que es posible disfrutar de un deportivo ligero, divertido y con techo de lona sin tener que realizar una inversión propia de un modelo de lujo. Su filosofía apenas ha cambiado desde su nacimiento y precisamente ahí reside buena parte de su éxito.

Mientras otros fabricantes han apostado por aumentar el tamaño, la potencia o el equipamiento, Mazda ha preferido mantenerse fiel a una receta sencilla: bajo peso, tracción trasera, cambio manual y una conexión entre conductor y coche difícil de encontrar en el mercado actual. El resultado es un descapotable que sigue conquistando tanto a quienes buscan su primer deportivo como a los aficionados más puristas.

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Un diseño que ha sabido envejecer mejor que casi cualquier rival

El Mazda MX-5 siempre ha sido un coche con mucha personalidad. Su silueta compacta, el largo capó, el habitáculo retrasado y la zaga corta crean unas proporciones clásicas que recuerdan a los roadster británicos que inspiraron su nacimiento, aunque reinterpretadas con un estilo claramente japonés.

La última evolución del modelo mantiene esa esencia, pero incorpora detalles más modernos que refuerzan su atractivo. Los faros LED, la parrilla rediseñada y las nuevas opciones de llantas permiten que el MX-5 siga pareciendo un coche actual sin perder su identidad.

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Uno de sus mayores atractivos es que transmite deportividad sin resultar exagerado. No necesita grandes alerones ni enormes entradas de aire para llamar la atención. Su diseño es elegante, equilibrado y atemporal, algo que explica por qué continúa siendo uno de los descapotables más admirados incluso décadas después de su lanzamiento.

El interior apuesta por la sencillez. Todo está pensado para que el conductor sea el protagonista, con una posición de conducción muy baja, un volante de pequeño diámetro y unos mandos perfectamente situados para que la experiencia al volante sea lo más natural posible.

Ligero, divertido y pensado para disfrutar de cada curva

La verdadera magia del Mazda MX-5 aparece cuando se pone en marcha. Su bajo peso, muy inferior al de la mayoría de deportivos actuales, permite disfrutar de una agilidad extraordinaria incluso sin recurrir a cifras de potencia desorbitadas.

La gama está formada por motores de gasolina atmosféricos que ofrecen una respuesta lineal, suave y muy agradable. Unido a un cambio manual considerado por muchos como uno de los mejores del mercado por precisión y tacto, el conjunto consigue transmitir unas sensaciones difíciles de igualar.

La tracción trasera y el excelente reparto de pesos permiten enlazar curvas con una facilidad sorprendente, convirtiendo cualquier carretera secundaria en un escenario perfecto para disfrutar de la conducción.

Aunque su filosofía es claramente deportiva, el MX-5 también incorpora todo lo necesario para un uso cotidiano. Dispone de sistema multimedia compatible con Apple CarPlay y Android Auto, climatizador automático, cámara trasera, conectividad para smartphones y un completo conjunto de asistentes a la conducción que mejoran la seguridad sin restar protagonismo a las sensaciones al volante.

Además, sus consumos siguen siendo razonables, algo poco habitual entre los deportivos. Gracias a su ligereza, consigue combinar prestaciones suficientes con un coste de utilización contenido, lo que lo convierte en un coche mucho más fácil de mantener que otros modelos similares.

El Mazda MX-5 continúa siendo una de esas propuestas únicas que parecen inmunes al paso del tiempo. Su diseño atemporal, una conducción pura y divertida y un precio muy inferior al de la mayoría de descapotables hacen que siga siendo una de las mejores opciones para quienes quieren disfrutar del placer de conducir con el cielo como techo sin tener que gastar una fortuna.