Si conduces un coche eléctrico, muy atento a este cambio, la DGT no avisa pero te multará si sigues haciéndolo

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La Dirección General de Tráfico ha introducido un cambio relevante que afecta directamente a los conductores de coches eléctricos, especialmente en el uso del carril VAO. Lo que hasta hace poco se interpretaba como una ventaja clara para este tipo de vehículos ha dejado de ser válido en determinadas condiciones, lo que puede derivar en sanciones si no se conoce la normativa actual.

Durante años, los coches eléctricos podían utilizar el carril VAO incluso circulando con un solo ocupante, gracias a su etiqueta ambiental CERO. Esta medida buscaba incentivar la movilidad eléctrica y reducir las emisiones en entornos urbanos. Sin embargo, la regulación ha evolucionado y ya no siempre permite este uso de forma automática, dependiendo de la señalización específica de cada vía.

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No es ningún secreto que este cambio ha generado cierta confusión entre los conductores. La clave está en que el uso del carril VAO ya no depende únicamente del tipo de vehículo, sino también de las condiciones concretas establecidas en cada tramo. En muchos casos, la señalización ha pasado a restringir el acceso exclusivamente a vehículos con dos o más ocupantes, independientemente de su etiqueta ambiental.

En este sentido, los coches eléctricos pueden perder ese privilegio si la señalización así lo indica. Esto implica que circular en un carril VAO en solitario, incluso con un vehículo CERO emisiones, puede ser motivo de sanción si no se cumplen los requisitos establecidos en ese tramo concreto.

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Una normativa más estricta y dependiente de la señalización

Lo destacable en este caso es que no se trata de una prohibición general, sino de una aplicación más precisa de la normativa. La DGT ha delegado en la señalización la capacidad de definir quién puede utilizar estos carriles, lo que obliga a prestar mayor atención a las indicaciones en cada vía.

Además, este cambio responde a la necesidad de optimizar el uso de los carriles VAO, cuya función principal sigue siendo fomentar la alta ocupación de los vehículos para reducir la congestión. Permitir el acceso indiscriminado a coches eléctricos en solitario podía comprometer este objetivo en determinados escenarios de tráfico.

Por otro lado, el control sobre estos carriles se ha intensificado mediante sistemas de vigilancia automatizados, capaces de detectar el número de ocupantes en el vehículo. Esto incrementa la probabilidad de sanción en caso de incumplimiento, incluso si se trata de una interpretación errónea de la norma.

El uso del carril VAO con un coche eléctrico requiere ahora una mayor atención a la señalización específica de cada tramo. La ventaja que antes era generalizada pasa a depender del contexto, lo que redefine el papel de estos vehículos en la gestión del tráfico urbano.