La DGT todavía no multa por fumar en el coche, pero sí que está sancionando a fumadores por otro motivo

Una persona fumando en el coche. Reuters
Compartir

La Dirección General de Tráfico mantiene una postura clara respecto al consumo de tabaco al volante: no está expresamente prohibido fumar mientras se conduce, pero determinadas acciones asociadas a este hábito sí pueden ser objeto de sanción. Esta aparente contradicción se traduce en una aplicación práctica de la normativa donde el foco no está en el cigarrillo en sí, sino en las posibles distracciones que genera.

Aunque parezca irónico, encender un cigarrillo puede derivar en multa si se considera que esa acción compromete la atención del conductor. La legislación vigente no menciona de forma específica el acto de fumar, pero sí establece la obligación de mantener en todo momento el control del vehículo. Cualquier conducta que suponga una merma de esa atención puede ser sancionada.

PUEDE INTERESARTE

No es ningún secreto que las distracciones al volante son una de las principales causas de siniestralidad. En este contexto, gestos como buscar el mechero, manipular el cigarrillo o apartar momentáneamente la vista de la carretera pueden interpretarse como conductas negligentes. La normativa permite a los agentes valorar estas situaciones y aplicar sanciones si consideran que existe un riesgo para la seguridad vial.

Además, estas infracciones suelen estar tipificadas como faltas leves o graves en función de la peligrosidad de la acción, lo que puede implicar sanciones económicas e incluso la pérdida de puntos del permiso de conducir. El criterio de los agentes resulta clave en este tipo de situaciones, ya que son quienes determinan si la conducta ha afectado realmente a la conducción.

PUEDE INTERESARTE

El foco está en la distracción, no en el tabaco

Por otro lado, la DGT también contempla otros comportamientos relacionados con fumar que sí están claramente sancionados. Arrojar colillas por la ventanilla, por ejemplo, constituye una infracción grave, no solo por el riesgo de incendio, sino también por el peligro que supone para otros usuarios de la vía. Este tipo de conductas están penalizadas con multas más elevadas y una mayor detracción de puntos.

En este sentido, la interpretación de la norma busca adaptarse a situaciones reales de conducción. No se trata de prohibir hábitos personales, sino de evitar acciones que puedan comprometer la seguridad. Fumar, como tal, queda en un terreno ambiguo donde todo depende de cómo se realice y de si interfiere en la conducción.

La evolución de las políticas de seguridad vial apunta hacia un endurecimiento progresivo de las medidas relacionadas con distracciones. Aunque actualmente no existe una prohibición directa, el marco legal permite sancionar conductas asociadas si estas afectan al control del vehículo.

Cabe destacar que esta interpretación abre la puerta a posibles cambios futuros en la normativa, en línea con otras restricciones ya aplicadas en distintos países. Mientras tanto, el criterio sigue siendo claro: cualquier acción que desvíe la atención del conductor puede ser motivo de sanción, independientemente de que fumar esté o no permitido de forma explícita.