Nissan reinventa el coche eléctrico con una nueva batería que se mueve en marcha
Nissan le da una utilidad extra a las baterías de sus coches eléctricos
El nuevo Nissan es, para muchos, la mayor maravilla
Durante la última década, la receta parecía inamovible. En los coches eléctricos, la batería debía formar parte del chasis. Integrada. Rígida. Protegida. El concepto estructural defendido por fabricantes como BYD se convirtió en tendencia global. Más seguridad. Más firmeza. Mejor comportamiento. Ese era el camino. Hasta ahora.
Porque Nissan ha decidido explorar justo lo contrario. Una patente reciente revela una idea disruptiva. En lugar de anclar completamente la batería al suelo del coche, propone alojarla en una estructura que permite su desplazamiento controlado. No hablamos de intercambio rápido. Hablamos de movimiento en plena conducción.
Nissan le encuentra una utilidad extra a las baterías
La lógica es sencilla. La batería es el componente más pesado del vehículo. Puede superar fácilmente los 400 o 500 kilos. Ese peso, tradicionalmente visto como un inconveniente, puede convertirse en una herramienta. Si se gestiona correctamente, puede modificar la dinámica del coche en tiempo real. Transformar masa en rendimiento.
El sistema descrito emplea actuadores eléctricos que permiten mover el paquete de baterías dentro de un bastidor específico. No se desplaza libremente. Está guiado. Controlado. Supervisado. Una red de sensores, cámaras y acelerómetros analiza cada maniobra. Curvas rápidas. Frenadas intensas. Cambios bruscos de apoyo. El software decide si conviene redistribuir el peso.
De momento es una patente, pero pronto podríamos ver este nuevo sistema en funcionamiento
El objetivo es ajustar la distribución entre ejes según la situación. Más carga delante en frenada. Más apoyo atrás en aceleración. Incluso correcciones laterales en curva. Algo parecido a lo que logran ciertos sistemas activos en modelos como el Porsche Cayenne, pero aquí el protagonista es la batería. El elemento más determinante del conjunto.
Esta solución tendría especial sentido en modos de conducción deportivos. Allí donde cada kilo cuenta. Donde el equilibrio es clave. Y donde los eléctricos de alto rendimiento, como un hipotético sucesor del Nissan Skyline, podrían marcar diferencias. Si además se combina con control individual del par por rueda, el resultado podría ser revolucionario.
Por ahora es solo una patente. No hay confirmación de producción. Pero la idea cambia la perspectiva. Convierte el gran hándicap del eléctrico, el peso, en un recurso dinámico. Una reinterpretación total del concepto estructural. Si llega a materializarse, no será una simple evolución. Será una nueva forma de entender cómo se conduce un coche eléctrico.
