Los expertos alertan sobre las baterías de los coches eléctricos: “En 30.000 km pierde un 5% de capacidad”
En esos 30.000 km es cuando se produce la mayor degradación de las baterías, según un estudio
Estos son los problemas de los coches eléctricos, y no tienen que ver con la batería
La expansión del vehículo eléctrico ha colocado el foco en un elemento clave: la batería. Es el corazón del sistema. También la pieza más costosa. De su estado depende la autonomía real y el precio de reventa. Por eso la gran pregunta sigue siendo la misma. ¿Cuánto aguanta con el paso de los kilómetros?
Existe la percepción de que las baterías se degradan con rapidez. La experiencia con dispositivos electrónicos alimenta esa idea. Pero los datos a gran escala dibujan un escenario más matizado. La pérdida existe. Es inevitable. Sin embargo, su evolución no es lineal ni tan alarmante como se suele pensar.
El mayor deterioro de la batería se produce en los primeros 30.000 km
Un amplio análisis impulsado por la consultora P3 y respaldado por mediciones técnicas de la empresa austríaca Aviloo examinó miles de vehículos en uso real. No se limitaron a leer datos electrónicos. Realizaron pruebas completas de carga y descarga. El objetivo era calcular el estado de salud o SoH, que refleja la capacidad efectiva disponible.
La conclusión más llamativa es que la mayor caída se produce al principio. Durante los primeros 30.000 kilómetros, la batería puede perder en torno a un 5% de capacidad. Es una especie de ajuste inicial. Una estabilización química. Tras ese punto, el deterioro se vuelve mucho más progresivo.
Al alcanzar los 100.000 kilómetros, la media de capacidad disponible ronda el 90%. Y lo más interesante aparece en recorridos más altos. Entre 200.000 y 300.000 kilómetros, la degradación adicional es reducida. Muchos vehículos mantienen alrededor del 87% de su capacidad original. Muy lejos del umbral del 70% que activa las garantías habituales.
Las baterías actuales aguantan hasta 1.200 ciclos
Otros estudios independientes, como los realizados por Geotab, sitúan la pérdida media anual en torno al 1,8%. Una cifra que sugiere que la batería podría acompañar al coche durante toda su vida útil. Aunque el uso influye. Las cargas rápidas frecuentes al 100% pueden acelerar el desgaste. Las recargas domésticas moderadas resultan más favorables.
Además, las baterías modernas están diseñadas para resistir entre 1.000 y 1.200 ciclos completos. Un ciclo no es enchufar el coche una vez. Es consumir el total acumulado de la capacidad. Incluso con un uso intensivo, alcanzar ese límite puede requerir casi una década. La evidencia apunta a una realidad más tranquila. Hay degradación. Sí. Pero dentro de márgenes razonables.
