El nuevo Mitsubishi es bonito, muy barato y muy bueno

Una de las apuestas más estratégicas de Mitsubishi en el mercado europeo
Mitsubishi recupera a uno de sus iconos, pero con un formato diferente
El nuevo Mitsubishi Grandis representa una de las apuestas más estratégicas de Mitsubishi en el mercado europeo. Bonito, muy competitivo en precio y con un planteamiento técnico sólido, este modelo llega para reforzar la presencia de la marca en el segmento SUV compacto. Su propuesta se apoya en una fórmula conocida, pero reinterpretada bajo la identidad estética de la firma japonesa.
El diseño exterior adopta el lenguaje Dynamic Shield, con un frontal de marcada personalidad, ópticas afiladas y una parrilla que enfatiza la anchura visual. La silueta presenta proporciones equilibradas, con una línea de techo ligeramente descendente y una superficie acristalada generosa que aporta luminosidad al conjunto. El resultado transmite modernidad sin excesos formales.
En el perfil destacan los pasos de rueda marcados y las llantas de diseño actual, mientras que la parte trasera apuesta por pilotos horizontales y un portón amplio que refuerza su practicidad. Lo destacable en este caso es que el Grandis consigue proyectar una imagen robusta y atractiva sin recurrir a soluciones estéticas forzadas, algo especialmente relevante en un segmento altamente competitivo.
La clave de este modelo no se limita al diseño o al precio. El Grandis es fruto de la colaboración entre Mitsubishi y Renault dentro de la alianza industrial que comparten. De hecho, este SUV comparte base técnica y desarrollo con el Renault Symbioz, lo que le permite beneficiarse de una arquitectura moderna y contrastada.
Tecnología compartida y enfoque eficiente
Esta cooperación se traduce en el uso de plataformas y mecánicas ya optimizadas, lo que contribuye a contener costes sin comprometer la calidad del producto final. En este sentido, el Grandis adopta soluciones híbridas que priorizan la eficiencia y reducen el consumo, manteniendo unas prestaciones acordes al uso familiar y urbano al que va dirigido.
La configuración del chasis busca un equilibrio entre confort y estabilidad, con una suspensión pensada para absorber irregularidades sin penalizar el control en carretera. El enfoque es claramente racional, orientado a ofrecer una experiencia de conducción sencilla y predecible.
En el interior, el habitáculo muestra una clara influencia del modelo del que deriva. La instrumentación digital y la pantalla central táctil estructuran un salpicadero de líneas horizontales, con una disposición lógica de los mandos. La calidad percibida se sitúa en la media del segmento, con ajustes correctos y un diseño funcional.
Por todo ello, el nuevo Mitsubishi Grandis se consolida como una propuesta atractiva por diseño, precio y planteamiento técnico. Su condición de “hermano” del Renault Symbioz no resta personalidad al conjunto, sino que aporta una base tecnológica sólida que refuerza su competitividad en uno de los segmentos más disputados del mercado europeo.