Aumentan los tramos peligrosos en la red de Carreteras del Estado
Un aumento tanto en el número como en la extensión de los tramos con Riesgo Alto de accidentes
Son datos del último informe iRAP sobre la Red de Carreteras del Estado
El informe de Riesgo de accidentalidad en la Red de Carreteras del Estado 2025, elaborado por el International Road Assessment Programme con la participación de la Fundación RACE, revela un empeoramiento del mapa de seguridad vial en la red estatal. Entre 2022 y 2024 se han identificado 95 tramos clasificados como de Riesgo Alto, frente a los 82 del periodo anterior, lo que supone un incremento significativo tanto en número como en extensión. En total, estos tramos suman 904 kilómetros, incluyendo 25 segmentos especialmente peligrosos que concentran 235,7 kilómetros de longitud.
El impacto humano asociado a estos tramos es especialmente grave. En ellos se registraron 351 siniestros con víctimas, de los cuales 95 fueron mortales, con un balance de 106 personas fallecidas y 352 heridos graves. En el conjunto del periodo analizado, la Red de Carreteras del Estado contabilizó 3.873 siniestros con víctimas, con 1.341 fallecidos y 3.566 heridos graves, cifras que subrayan la dimensión social del problema y la necesidad de intervenir de forma prioritaria en los puntos más conflictivos.
Vías con menor margen de error
El informe identifica un patrón claro: los tramos de mayor riesgo se concentran en carreteras convencionales cuyo diseño ofrece escaso margen de seguridad. Calzadas únicas, tráfico mixto, intersecciones al mismo nivel, accesos directos, limitaciones geométricas y ausencia de elementos de protección son factores recurrentes en los entornos con mayor siniestralidad. El estudio aclara que las vías de alta capacidad no están exentas de accidentes, pero los escenarios más peligrosos se localizan allí donde la infraestructura es menos tolerante al error humano.
Además, el análisis confirma que el riesgo no es siempre puntual. Carreteras como la N-340, la N-260 o la N-432 presentan varios tramos consecutivos con elevada peligrosidad, lo que evidencia la necesidad de actuaciones integrales sobre recorridos completos. Intervenir solo en puntos aislados puede desplazar el problema, mientras que una planificación coherente permite corregir patrones de riesgo persistentes.
La distribución territorial de los kilómetros de Riesgo Alto es muy desigual. La media nacional se sitúa en el 3,35% de la red analizada, frente al 2,9% del periodo anterior. Destaca La Rioja, donde el 14,16% de sus kilómetros evaluados presenta riesgo elevado. Aragón, Galicia y Cataluña también superan la media, consolidándose como las comunidades con mayor concentración de tramos peligrosos.
El informe dedica un apartado específico a los tipos de vehículos implicados. Los vehículos pesados representan el 8,4% de los siniestros, con una tendencia descendente, pero con consecuencias más graves, mientras que los motoristas concentran el 29,2% de los accidentes con víctimas. Los datos refuerzan la necesidad de mejorar infraestructuras, márgenes de seguridad y gestión del riesgo para reducir una siniestralidad que sigue creciendo en los tramos más vulnerables.
