Mejor, y más bonito, que el Dacia Sandero

La opción que lleva décadas siendo un acierto seguro
Entre un Dacia Sandero y un Dacia Sandero Stepway te explicamos cuál elegir y por qué
El SEAT Ibiza no necesita reinventarse para seguir siendo una referencia. Es un coche equilibrado. Bien afinado. Con una imagen cuidada que sigue entrando por los ojos. Frente a propuestas más baratas, apuesta por calidad, diseño y una conducción más trabajada.
A simple vista transmite algo más. Mejores proporciones. Detalles mejor resueltos. Un interior con más mimo. Frente al Dacia Sandero, el Ibiza se siente más sólido. Más coche. No solo por estética. También por tacto y sensación general al volante.

Un clásico que lleva décadas siendo una apuesta segura
Sus medidas encajan a la perfección en el segmento. Con 4.059 mm de largo, 1.780 mm de ancho y 1.444 mm de alto, es manejable en ciudad. La batalla de 2.564 mm garantiza buen espacio delante y unas plazas traseras correctas. Es práctico sin ser aparatoso.
El maletero sorprende para bien. Parte de 355 litros. Una cifra muy competitiva. Si se abaten los asientos traseros, alcanza 1.165 litros. Ideal para el día a día. Para escapadas. Para quien necesita versatilidad sin subir de categoría.
Así es el Seat Ibiza más barato
El precio también planta cara al Sandero. Está anunciado en la web de Seat desde 16.307 euros al contado o 15.075 euros financiando. Por este precio te llevas un modelo con un motor 1.0 TSI de 80 CV. Gasolina. Tres cilindros. Con 93 Nm de par. Cambio manual de cinco marchas y tracción delantera. No busca prestaciones. Busca fiabilidad, suavidad y costes contenidos.

Las cifras son honestas. Hace el 0 a 100 km/h en 15,3 segundos. Llega a 172 km/h. El consumo medio se queda en 5,2 l/100 km. Datos coherentes. Pensados para quien prioriza eficiencia y mantenimiento sencillo frente a modas.
Y el equipamiento de serie es muy completo. Front Assist, control de crucero, asistente de carril, EcoLED, aire acondicionado, conectividad y múltiples ayudas. En conjunto, el Ibiza es más refinado, más agradable y, sí, más bonito que el Sandero. Y para muchos, eso pesa más que el precio.