El BMW iX tiene un problema insalvable para la mayoría

BMW iX. BMW
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El BMW iX juega en otra liga. Un SUV eléctrico premium que no deja indiferente a nadie. Su diseño rompe con todo lo anterior. Para muchos, es el BMW más atractivo de la era moderna. Acaba de renovarse. Ahora es más potente. Más eficiente. Y todavía más tecnológico. Pero también más exclusivo.

Sus dimensiones impresionan desde el primer vistazo. Roza los 5 metros de largo. Es ancho. Muy ancho. Y bajo para su tamaño. La batalla de 3 metros se traduce en un interior enorme. El maletero, con 500 litros, cumple de sobra. Abatiendo asientos, alcanza 1.750 litros. Ideal para viajar sin renuncias.

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Tres versiones mecánicas con hasta 659 CV

La gama mecánica contempla tres versiones. El iX xDrive45 entrega 408 CV y homologa hasta 602 km de autonomía. El iX xDrive60 sube a 544 CV y alcanza 701 km. Y en lo más alto está el iX M70, con 659 CV y prestaciones de deportivo puro.

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También mejora en carga rápida. La versión de acceso sube hasta 175 kW en corriente continua. Las superiores mantienen 195 kW. En la práctica, esto permite recuperar gran parte de la batería en unos 30 minutos. Suficiente para viajes largos sin demasiada planificación.

El equipamiento de serie es sobresaliente. Faros LED adaptativos. Acceso confort. Asientos y volante calefactables. El avanzado BMW Live Cockpit Professional domina el salpicadero. El sonido corre a cargo de Harman Kardon. Y las ayudas a la conducción son de primer nivel.

Un problema insalvable

Pero llega el punto crítico. El precio. El iX xDrive45 parte de 87.850 euros. El xDrive60 sube a 105.850 euros. Y el M70 alcanza los 132.500 euros. Cifras muy altas. Para la mayoría, directamente inasumibles.

Ese es su gran problema. Uno insalvable que lo aleja de la mayoría de bolsillos. Aunque sea mejor que muchos rivales. Aunque supere en autonomía a modelos como el Audi Q6 e-tron o el Mercedes EQC. El BMW iX es brillante. Es avanzado. Es deseable. Pero también es un coche pensado para unos pocos. Y eso, hoy, pesa más que nunca.