Mejora al Nissan Qashqai en todo, es más barato y más bonito

Este nuevo eléctrico apunta a ser un éxito
El futuro del Nissan Qashqai no está nada claro
La evolución del Nissan Leaf lo ha convertido en un modelo claramente superior al Qashqai en múltiples aspectos, consolidándose como una opción más avanzada, eficiente y estéticamente atractiva dentro de la gama de la marca japonesa. Lo que en su origen fue un compacto eléctrico con diseño funcional y enfoque urbano, hoy se presenta como un vehículo moderno, competitivo y con una imagen que muchos consideran más lograda que la del SUV estrella de Nissan.
Uno de los elementos que refuerzan esta percepción es el precio. Mientras que el Qashqai se mueve en franjas de precio elevadas incluso en sus versiones de acceso, el Leaf parte desde cifras notablemente inferiores, ofreciendo de serie un sistema de propulsión 100 % eléctrico. Esta diferencia de más de 6.000 euros entre ambos modelos, en su configuración básica, refuerza el valor del Leaf como una alternativa más accesible no solo en el momento de la compra, sino también en el coste total de uso a medio y largo plazo.
En términos de eficiencia, el Leaf se beneficia de todas las ventajas que supone la movilidad eléctrica. La ausencia de consumo de carburante, el mantenimiento reducido y la posibilidad de acceder sin restricciones a zonas urbanas con normativas anticontaminación lo convierten en una solución pragmática y alineada con las exigencias actuales de sostenibilidad. Frente a esto, el Qashqai, aún con versiones electrificadas, mantiene la complejidad mecánica de los sistemas híbridos, sin alcanzar la simplicidad ni el confort de marcha que ofrece un eléctrico puro.
Diseño renovado con enfoque moderno
El rediseño del Leaf ha sido clave para reforzar su atractivo general. Su silueta ha adoptado una línea más fluida, con proporciones más trabajadas y un frontal que transmite modernidad. Las ópticas con tecnología LED, los detalles cromados y las llantas de diseño contribuyen a generar una imagen más tecnológica y refinada. Lo destacable en este caso es que, frente al aspecto robusto pero conservador del Qashqai, el Leaf se percibe como una propuesta más fresca y visualmente agradable.
En el interior, la diferencia también se percibe en la presentación. El Leaf ofrece un habitáculo sobrio, bien resuelto en cuanto a materiales y tecnología, con un enfoque centrado en la funcionalidad y el confort. Aunque no alcanza el volumen interior del Qashqai, su espacio para pasajeros y maletero es más que suficiente para un uso familiar o diario. Además, la experiencia de conducción eléctrica aporta un valor añadido en términos de silencio, suavidad de funcionamiento y respuesta inmediata del motor.
Por otro lado, la tecnología embarcada en el Leaf cumple con creces las expectativas del segmento, con asistentes de conducción avanzados, conectividad completa y un cuadro de instrumentos que prioriza la legibilidad y la información útil para la conducción eléctrica. Todo ello contribuye a una sensación de vehículo más adaptado a los nuevos tiempos.
Por todo ello, el Nissan Leaf se presenta como una opción más coherente, moderna y visualmente atractiva que el Qashqai, con una relación entre diseño, tecnología y precio difícil de superar en el contexto actual del mercado.