El coche más feo de Kia ahora es el más bonito
El nuevo Stonic mejora en todo
No es un SUV, pero este Kia es perfecto para las familias
El Kia Stonic ha experimentado una transformación notable que ha cambiado por completo la percepción estética que lo rodeaba desde su lanzamiento. Lo que durante años fue señalado como uno de los modelos menos agraciados visualmente dentro de la gama de la marca coreana, hoy es considerado, para muchos, como uno de los SUV urbanos más atractivos del catálogo de Kia. Esta evolución no se debe a un simple cambio de color o a un rediseño superficial, sino a una renovación que ha logrado dotar al modelo de una identidad visual mucho más coherente, moderna y sugerente.
El nuevo lenguaje de diseño que Kia ha desplegado en los últimos años se refleja con claridad en esta versión actualizada del Stonic. El frontal ha sido rediseñado con líneas más marcadas y una nueva firma lumínica que le otorga carácter propio. La parrilla y los paragolpes también han sido revisados para aportar una imagen más sólida y robusta, sin caer en exageraciones. En conjunto, el coche transmite ahora una presencia más proporcionada, estilizada y alineada con las tendencias actuales del segmento B-SUV.
Esta transformación estética se extiende al interior del vehículo. El habitáculo del Stonic 2026 ha sido actualizado con materiales de mejor apariencia y una disposición más limpia de los mandos. El diseño del salpicadero es más moderno, con integración de pantallas digitales para instrumentación y sistema multimedia, y detalles que contribuyen a una percepción de mayor calidad general. El resultado es un entorno que, sin ser lujoso, transmite orden, funcionalidad y una imagen más cuidada que en su anterior configuración.
Una metamorfosis bien planteada
Lo destacable en este caso es cómo una actualización relativamente contenida ha sido capaz de revertir por completo la imagen de un modelo. El Stonic 2026 ya no se percibe como una propuesta de diseño anticuado o anodino, sino como un SUV urbano que entra de lleno en la competencia estética con modelos como el Renault Captur, el Ford Puma o el SEAT Arona. Las proporciones del coche se han ajustado visualmente para reforzar su dinamismo, y los detalles estéticos han sido pulidos para transmitir una sensación de mayor cohesión formal.
Por otro lado, la oferta comercial del Stonic contribuye a reforzar esta nueva percepción positiva. A pesar de su renovación, el modelo mantiene un precio competitivo dentro de su segmento, lo que lo convierte en una de las opciones más equilibradas entre diseño, equipamiento y coste. Este factor es clave para entender por qué ha ganado protagonismo en un mercado saturado de propuestas similares.
En este sentido, el caso del Kia Stonic demuestra cómo el diseño sigue siendo uno de los elementos más determinantes en la valoración de un vehículo. Un mismo modelo puede pasar de ser ignorado a convertirse en un referente visual si la evolución estética es coherente y está bien ejecutada. Así, el que fuera considerado el coche más feo de Kia se convierte ahora en uno de los más apreciados por su diseño, demostrando que en el mundo del automóvil, las segundas impresiones también cuentan.
