La autonomía eléctrica del Mercedes CLA híbrido es prácticamente inexistente
La versión híbrida del nuevo CLA está por detrás de sus rivales
BMW o Mercedes no tienen un SUV premium como este
El Mercedes CLA híbrido ha llegado al mercado con el reto de convivir con una versión 100 % eléctrica que representa el futuro inmediato de la marca. Sin embargo, en este caso concreto, la propuesta híbrida se basa en un sistema de hibridación ligera que limita de forma drástica cualquier pretensión de conducción en modo eléctrico. El sistema, compuesto por un motor de gasolina 1.5 y un esquema eléctrico de 48 voltios, ofrece una experiencia que apenas permite circular unos pocos metros sin recurrir al propulsor térmico.
Este planteamiento técnico tiene consecuencias directas sobre la percepción del modelo. En un contexto donde otros vehículos electrificados alcanzan decenas de kilómetros de autonomía eléctrica real, el CLA híbrido queda relegado a un uso puramente simbólico de su componente eléctrico. No es ningún secreto que la electrificación parcial responde, en muchos casos, a exigencias normativas más que a una verdadera intención de permitir una conducción libre de emisiones. En este sentido, el híbrido de Mercedes prioriza la eficiencia momentánea sobre la capacidad de propulsión independiente.
Lo destacable en este caso es que la hibridación ligera del CLA no aporta una transición fluida ni una mejora sustancial en términos de confort o rendimiento eléctrico. La interacción entre los dos sistemas de propulsión resulta a veces brusca, especialmente en ciudad, donde más se evidencia la escasa utilidad del motor eléctrico en solitario. Esta configuración limita también las ventajas fiscales o de movilidad que suelen asociarse a vehículos híbridos, ya que su condición de etiqueta ECO no se traduce en beneficios prácticos destacables en la conducción diaria.
Un sistema híbrido sin impacto real en la conducción
El enfoque técnico del Mercedes CLA híbrido responde más a una estrategia de ampliación de gama que a una solución convincente de electrificación. Con una batería de reducida capacidad y un motor eléctrico destinado únicamente a apoyar en momentos puntuales, la autonomía eléctrica es prácticamente inexistente, lo que lo aleja de las expectativas actuales sobre vehículos híbridos.
Por todo ello, la versión híbrida ligera del CLA aparece como una opción intermedia con escasa relevancia práctica. La coexistencia con la variante eléctrica, que sí ofrece autonomías competitivas, no hace sino acentuar las limitaciones del modelo híbrido, cuya presencia en el mercado queda comprometida por un planteamiento técnico que apenas cumple con lo mínimo exigible en la categoría.
