El Skoda menos bonito tiene el mejor motor de la marca
No centra todas las miradas, pero su fiabilidad ahorra muchos disgustos
Skoda convierte el Fabia en un deportivo
El Skoda Fabia nunca ha sido el coche más deseado del escaparate. Su diseño es discreto. Conservador. Incluso aburrido para algunos. Pero esa imagen sencilla esconde un planteamiento muy racional. Y una virtud clave que muchos pasan por alto: su motor. Puede que sea el Skoda menos bonito. Puede que no levante miradas. Pero su planteamiento tiene sentido. Es robusto, cómodo y honesto. Y monta uno de los mejores motores que ofrece hoy la marca. El más sencillo. Y, probablemente, el más duradero.
Con 4,10 metros de largo, el Fabia es un utilitario bien aprovechado. Ofrece un maletero de 380 litros, uno de los mayores del segmento. Por dentro sorprende. Buen espacio. Buena ergonomía. Todo está donde debe estar. Sin artificios. Funcionalidad pura.
Un generalista de mucha calidad con precio de low cost
En precio también juega fuerte. Skoda lo anuncia desde 15.400 euros, con fórmulas flexibles de financiación. Al contado sube hasta 17.460 euros. Rivales como el Dacia Sandero son más baratos. Pero el Fabia devuelve la diferencia en calidad, aislamiento y sensación de coche sólido.
Donde realmente destaca es bajo el capó. Su motor 1.0 MPI de 80 CV es una rareza actual. Atmosférico. Sin turbo. Sin complicaciones. Entrega 160 Nm de par y va asociado a un cambio manual de cinco marchas. No busca prestaciones. Busca durar.
El Skoda Fabia planta cara a los coches chinos con un motor irrompible
Acelera de 0 a 100 km/h en 15,7 segundos. No es rápido. Pero tampoco lo pretende. Alcanza 175 km/h y homologa un consumo de 5,2 litros. Lo importante es su fiabilidad. Menos piezas. Menos estrés mecánico. Menos averías con el paso del tiempo.
El equipamiento de la versión Selection es más que correcto. Incluye Virtual Cockpit de 8 pulgadas, Bluetooth, SmartLink inalámbrico y seis altavoces. También faros antiniebla y retrovisores eléctricos calefactados. Todo lo esencial. Nada superfluo.
