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Análisis

Ace Combat 8: Wings of Theve, un espectáculo de combate entre las nubes

Periodista. Músico. Padre. Gamer.

Ace Combat 8: Wings of Theve. Bandai Namco
  • Un espectáculo aéreo de corazón arcade, sensaciones fuertes y una potencia técnica que deslumbra, pero dominar sus mandos exige más de lo que parece

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Esquivamos un misil, atravesamos una nube, realizamos una maniobra arriesgada que gira nuestro avión pero nos hace entrar en pérdida, recuperamos altura saliendo por el otro lado y damos con el caza que intentaba liquidarnos. En un segundo han cambiado las tornas y una marca en rojo nos indica que le tenemos fijado para lanzar un par de misiles que acabarán con él. Ace Combat 8: Wings of Theve vive de esos momentos: pequeñas películas de acción que dirigimos a golpe de palanca y que hacen difícil soltar el mando.

Project Aces y Namco Bandai conservan el carácter arcade de la saga, con un ritmo frenético y una generosa licencia para las proezas imposibles. Las sensaciones en el aire son maravillosas y el envoltorio técnico, apabullante. Eso sí, entre disfrutar del espectáculo y controlar cuanto ocurre a nuestro alrededor hay unas cuantas horas de aprendizaje.

Una leyenda y mucha propaganda de guerra sobre nuestras alas

La historia nos lleva a Strangereal, donde la Federación de Usea Central resiste frente a la República de Sotoa. Tomamos el papel de Rex y nos incorporamos a una unidad convertida en símbolo de esperanza: las Alas de Theve. El portaaviones Endurance sirve de hogar a unos pilotos cuya imagen heroica también se construye mediante mucha propaganda, ya que en realidad son pilotos no demasiado experimentados en combate (en el grupo hay hasta algunos pilotos comerciales).

La historia de los miembros del escuadrón, sus relaciones y la imagen de héroes imbatibles que proyectan para intentar asustar a los enemigos cuando vean sus cazas aporta bastante interés a una aventura de espíritu anime, con grandes discursos y emociones a flor de piel. Las escenas en primera persona acercan a nuestros compañeros: el sereno Baxter, la acróbata Tasha y Coster, aficionado al rock and roll. Su convivencia ayuda a dar peso humano a la guerra, aunque algunos monólogos y secuencias iniciales, como viene siendo habitual en la serie, se alargan más de la cuenta.

El cielo se gana con práctica

El combate combina persecuciones, ataques a tierra, escoltas y operaciones navales cuyos objetivos pueden cambiar en pleno vuelo. Un gigantesco acorazado terrestre lleva esa mezcla de exageración y espectáculo a su máxima expresión. Toca leer el radar, priorizar amenazas y decidir cuándo perseguir una presa o salir por patas.

Colocarnos detrás del enemigo mejora las posibilidades de acertar; el cañón permite rematar objetivos y ahorrar misiles. Los giros de alta G ayudan a cerrar distancias o esquivar ataques, pero consumen velocidad y pueden dejarnos en pérdida. Las bengalas ofrecen un respiro limitado. Todo invita a mantenernos activos, con esa tensión deliciosa de tener siempre algo pisándonos los talones.

Aquí aparece su mayor dilema. El modo Sencillo facilita el manejo, pero simplifica demasiado las maniobras y puede transmitir una versión bastante descafeinada de lo que ofrece el juego. El modo experto es el modo con el que sus desarrolladores han diseñado la mejor experiencia. Este libera el alabeo y el cabeceo: encadenar giros, invertir el avión y recuperar la posición resulta muchísimo más espectacular. También puede desorientar a los menos habituados al género y convertir un combate en un encuentro prematuro con el océano.

Por eso, su naturaleza arcade no garantiza que sea fácil para todos. Ayudan el entrenamiento, que además recompensa con puntos, la dificultad ajustable y el piloto automático para nivelar el aparato. Los aterrizajes y repostajes aéreos añaden variedad y pueden omitirse. Son facilidades bienvenidas, aunque disfrutar plenamente de la libertad de vuelo exige práctica. Pero nadie dijo que ganar una guerra fuera fácil.

La batalla empieza en el hangar

Tenemos más de 30 aeronaves entre cazas, aparatos de ataque, polivalentes y especialistas en guerra electrónica. Los puntos obtenidos desbloquean aviones, mejoras y armamento mediante un árbol de progresión. Podemos potenciar velocidad, maniobrabilidad o prestaciones de los misiles según las necesidades de cada operación.

La elección importa: bombas para objetivos agrupados, misiles antibuque para flotas o armas capaces de fijar varios enemigos. Más adelante podemos llevar dos armas especiales, sacrificando munición total. Los sistemas electrónicos permiten interferir los misiles enemigos o mejorar nuestras capacidades y las del equipo.

También elegimos los aviones de los compañeros y podemos darles pequeñes órdenes ordenamos como marcar ataques concentrados, acciones independientes o apoyo defensivo, además de autorizar sus armas especiales. Coordinar el escuadrón y reservar recursos añade decisiones interesantes al frenesí. Buscar mejores puntuaciones y nuevos desbloqueos invita a repetir misiones.

Nubes para quedarse a vivir

Cabinas, agua, iluminación y condensación componen un espectáculo técnico formidable. Podemos disfrutarlo desde tercera persona, con HUD o dentro de la cabina, donde la sensación de velocidad gana mucha intensidad. Las nubes reducen la fijación de misiles y sirven de refugio, pero el hielo perjudica el manejo y los rayos pueden inutilizar el radar.

El rugido de los motores y una banda sonora magnífica completan la inmersión. La radio, sin embargo, acumula demasiadas conversaciones y puede dificultar seguir la historia mientras intentamos sobrevivir, pero siempre podemos bajar su volumen o apagarla. También tenemos repetición de las misiones, como si se trata da de un videojuego de coches que te permite ver la repetición de la carrera, y en ella podemos elegir cámara, avanzar, retroceder o hacer las mejores fotos de nuestra mejor pose en el cielo.

Conclusiones

Ace Combat 8: Wings of Theve ofrece acción arcade apasionante, profundidad suficiente y un despliegue audiovisual extraordinario. Su mayor recompensa llega al dominar el vuelo y su principal barrera es que no es un juego para todo el mundo y los controles sencillos recortan parte de esa magia.

Lo mejor:

  • Sensaciones de vuelo
  • Apartado audiovisual
  • Variedad de aeronaves y opciones tácticas

Lo peor:

  • Los controles sencillos diluyen la experiencia
  • Exigente adaptación al manejo experto
  • Saturación de diálogos
Valoración 85/100