Splatoon Raiders, el loop más carismático para reinventar la franquicia
Una genialidad que reinicia la saga desde el looter shooter
Denshattack!, un clásico instantáneo tan divertido como original
El viraje de Splatoon Raiders hacia el looter shooter es uno de los grandes aciertos de Nintendo para prolongar la franquicia en una dirección envidiable desde el aspecto jugable. El entretenimiento puro, la estrategia y el pulso a la dificultad colocan la IP en un espacio ideal por todo lo que significa entrar en su nuevo universo más allá de Tintelia con este spin off llamado a atrapar a muchos jugadores que no llegaron a entrar en los títulos originales.
A las diez horas de juego de Splatoon Raiders empiezas a descubrir que la sencillez inicial del título empieza a ser una adicción de la que es difícil salir, tanto por los retos entre hordas como por las posibilidades tácticas. Con el aval de la rejugabilidad en un trabajo sobresaliente en Nintendo Switch 2, las posibilidades entre los tres roles de juego y la brillantez de la movilidad de nuestro protagonista entre tintas y calamares saltarines son el punto de partida es brillante una vez evoluciona lo suficiente la base flotante del Clan Surimi.
La propuesta inicial apenas tiene relevancia desde la narrativa una vez que entiendes que Megan, Angie y Rayan aprovechan su presencia en las islas Espiralitas para saquear tesoros y saldar una deuda pasada. Una vez ahí las dinámicas son más graciosas que relevantes, y desde ese perfil se hace todo más llevadero. Ese estilo audiovisual es la base de los looks, pero sobre todo de las armas y de los escenarios, una genialidad llevada al barro que tira de los desechos para insuflar un toque casero que encaja a la perfección con los protagonistas a la hora de derrochar pintura.
La jugabilidad parte de los desafíos, del loot y de la estrategia, pero la pieza fundacional de todo es la forma de exprimir cada arma para ajustarla a un estilo de batalla de entre los tres roles: Ataque, control y movilidad. Con eso se transforma la saga hacia un acabado que parte de la opción háptica de inicio con un muy buen trabajo en la vibración, y acaba en el mix de una banda sonora que rompe la propuesta habitual de la saga para colar ingredientes menos estridentes.
Es un juego al que es fácil volver porque propone muchas ventanas para entrar, incluso para partir desde cero. Y lo hace porque lo mismo ofrece una opción para probar una run subterránea de 10 minutos o un mapa algo más amplio donde descubrir todos los secretos te puede costar 40-50 minutos con peleas de jefazos entre medias. Y eso ayuda mucho a elegir qué se quiere durante un trayecto que cambia tanto como la base flotante.
A pesar de que las primeras horas invitan a pensar a que va a ser un juego fácil si se enlaza el nivel del reto con el del protagonista, la realidad es otra bien distinta. Sin llegar al tier más alto, Splatoon Raiders es claramente uno de los juegos más complejos en dificultad de los que ha realizado Nintendo en la última década por las posibilidades jugables dentro del reto estratégico. Y todo ello sin entrar en que por primera vez en la franquicia hay tres niveles de dificultad para afrontar los niveles.
La estrategia ante las hordas, la máquina arcade con minijuegos 2D, las pequeñas crías a desbloquear o la inaudita fosa del endgame son solo una parte del camino hasta perfeccionar el gusto por algo diferente. Porque como suele hacer Nintendo, siempre sabe generar una apertura para nuevos jugadores a pesar de aprovechar una IP conocida por millones de jugadores, y esa accesibilidad es solo una invitación para un reto más amplio de lo general en Switch 2 que tiene tantas posibilidades jugables como builds existen sobre el taller del mecánico.
Lo mejor
- La jugabilidad en todo su esplendor, desde el looteo en mapas grandes a los retos escalables bajo tierra.
- La profundidad del sistema de creación de armas en una saga capaz de reinventarse.
- La chatarra por bandera, una seña de identidad plasmada a la perfección en personajes, mapas y armas.
Lo peor
- El grindeo en un punto de la partida virando hacia el endgame para llegar a todo.

