Planet of Lana 2: Children of the Leaf, un viaje cinematográfico de emociones y plataformas
Una secuela que amplía el universo del genial plataformas narrativo sin perder la magia del original
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Es muy difícil que un estudio indie lance su primer proyecto y deje una huella tan impactante como la que dejó hace unos años Planet of Lana. Y aún es más difícil crear una secuela digna de aquel primer éxito. Muchos proyectos tropiezan con el conocido “síndrome del segundo álbum”: repetir la fórmula sin la misma frescura o, por el contrario, cambiar demasiado los ingredientes originales y perder su esencia. Sin embargo, con Planet of Lana 2: Children of the Leaf, el estudio sueco Wishfully demuestra que es posible evolucionar con elegancia y sensibilidad.
Tras el éxito del primer Planet of Lana en 2023, este nuevo capítulo amplía su universo narrativo y refuerza los pilares que hicieron memorable al original: una estética artística espectacular, una narrativa ambiental poderosa y un diseño de puzles accesible pero ingenioso. El resultado es una aventura breve (se puede completar en unas 5 horas) pero intensa que de nuevo consigue atraparnos emocionalmente desde los primeros minutos. Sin ninguna revolución, el juego es completamente continuista y se ha centrado en perfeccionar todo lo que funcionó en la primera entrega.
Desde el momento en que iniciamos la partida volvemos a encontrarnos con Lana y su inseparable compañero Mui. Aunque sólo escuchamos los diálogos en el precioso idioma inventado y no hay subtítulos, la historia fluye con naturalidad gracias a la expresividad de las animaciones, el lenguaje corporal de los personajes y una banda sonora orquestal que guía cada momento narrativo. Es sorprendente cómo el juego logra transmitir emociones complejas sin necesidad de palabras comprensibles.
Una historia más oscura
La historia de Planet of Lana 2 se sitúa aproximadamente dos años después de los acontecimientos del primer juego. Lana y Mui lograron salvar su planeta de una invasión de máquinas, y ahora su comunidad vive en relativa paz. Sin embargo, esa tranquilidad se rompe cuando la hermana de Lana cae enferma tras entrar en contacto con un extraño elemento.
A partir de ese momento, Lana y Mui emprenden una nueva aventura con el objetivo de encontrar tres ingredientes capaces de crear una cura. Lo que comienza como una misión aparentemente sencilla pronto se transforma en un viaje lleno de revelaciones sobre el pasado del planeta y el impacto de la tecnología alienígena en su ecosistema.
Uno de los grandes logros narrativos del juego es que, pese a su aparente simplicidad, la historia está cargada de mensajes. La relación entre naturaleza y tecnología, el peso de las decisiones humanas sobre el entorno o las consecuencias de la venganza son temas que se desarrollan de forma sutil, y sin mencionarlo verbalmente en ningún momento, a lo largo de toda la aventura.
Pero en comparación con el primer juego, el tono de esta secuela es ligeramente más oscuro. Mientras que el primer juego se centraba en el rescate y la esperanza, Children of the Leaf introduce elementos de pérdida, responsabilidad y consecuencias.
Lana y Mui: una pareja inseparable
Si algo define a la saga Planet of Lana es la relación entre sus protagonistas. Lana, la joven humana valiente y curiosa, y Mui, esa adorable criatura alienígena con forma gatuna, siguen formando uno de los dúos más entrañables de los videojuegos del último lustro (siguiendo la larga tradición de parejas de protagonistas del mundo plataformero).
Mui es adorable y con eso bastaría (siempre podemos acercarnos a él y acariciarle, lo que no dejo de hacer cada cinco minutos). Pero, además, el alien felino vuelve a tener un papel fundamental en la jugabilidad. Podremos ordenarle que acceda a lugares para activar mecanismos, cortar cuerdas y demás misiones gracias a sus habilidades eléctricas (excepto pedirle que se meta en el agua, podrá hacer casi cualquier cosa).
La narrativa del juego se apoya mucho la relación de la pareja. A través de miradas, gestos y acciones compartidas entendemos cómo ambos personajes confían el uno en el otro y forman un equipo casi imparable. Esta forma de narrar la historia vuelve a recordarnos a las grandes producciones de animación japonesa, una inspiración evidente que ya resaltaba en el primer título.
Puzles inteligentes y bien integrados
En términos jugables, Planet of Lana 2 sigue apostando por la fórmula de plataformas y puzles en 2D con desplazamiento lateral. Lana y Mui avanzan por escenarios cuidadosamente diseñados, resolviendo situaciones que requieren observación, cooperación y algo de experimentación.
Los puzles están construidos con gran atención al detalle. El juego suele mostrar visualmente todos los elementos necesarios para resolverlos, gracias a un uso inteligente de la cámara que se desplaza o hace zoom para revelar el entorno completo.
Las mecánicas evolucionan poco a poco durante la aventura. Lana ahora es más ágil y puede interactuar con ciertos dispositivos tecnológicos, mientras que Mui obtiene nuevas habilidades como hipnotizar criaturas y tomar su control o manipular robots. Estas capacidades amplían las posibilidades de resolución de puzles sin complicar demasiado el sistema de juego.
Además, el título introduce nuevas situaciones jugables, como secciones acuáticas o la interacción con diferentes criaturas del entorno que ofrecen habilidades temporales. Pero como en la primera entrega, el juego nunca pretende ser extremadamente desafiante. Los puzles están diseñados para estimular la curiosidad del jugador, no para poner a prueba su paciencia. La dificultad está cuidadosamente calibrada para que cada intento nos acerque un poco más a la solución. Es muy gratificante explorar, probar tres o cuatro soluciones y dar con la clave para seguir avanzando.
Un mundo visualmente hipnótico
Uno de los elementos más impresionantes de Planet of Lana 2 es su apartado artístico. Los escenarios están pintados a mano y recuerdan a ilustraciones animadas. Volvemos a estar ante unas plataformas 2D que recuerda en el estilo de las producciones de Studios Ghibli, especialmente en su representación de la naturaleza, las criaturas y su relación con la tecnología.
Bosques luminosos, aldeas atestadas de humanos, robots y criaturas domesticadas, ruinas tecnológicas, paisajes oceánicos o desiertos alienígenas se suceden a lo largo de la aventura, creando una sensación constante de descubrimiento. Incluso en los momentos más tranquilos, esos en los que solo hay que cruzar un escenario, el juego invita a detenerse y contemplar el paisaje.
La música juega de nuevo un papel crucial en Planet of Lana 2. La banda sonora, compuesta por Takeshi Furukawa, mezcla instrumentos orquestales con coros épicos que aportan una gran profundidad emocional a cada escena y alcanzan a veces una escala casi cinematográfica. La música es lo que más ayuda, junto a las animaciones y la genial composición de las escenas, a contar la historia sin necesidad de un solo diálogo inteligible.
Conclusiones
Planet of Lana 2: Children of the Leaf es una secuela que entiende perfectamente qué hizo especial al original y cómo expandirlo sin perder su esencia. Wishfully ha logrado crear un juego que combina arte, narrativa y jugabilidad u todo encaja de manera precisa. Puede que no sea el plataformas más profundo ni con los puzles más desafiantes del mercado, pero su capacidad para emocionar, sumergirnos en su mundo y transmitir una historia sin palabras lo convierten en una experiencia única. No ha habido mucho riesgo en esta secuela, pero sí cuidar lo que funcionaba y pulirlo aún más.
Plataforma analizada: Xbox Series X
Lo mejor
- Dirección artística espectacular y escenarios pintados a mano
- Narrativa emocional que funciona incluso sin diálogos reales
- Puzles bien diseñados y perfectamente integrados en la historia
Lo peor
- Duración relativamente corta
- La jugabilidad no es especialmente desafiante

