Aphelion: supervivencia y misterio en los confines del sistema solar de la mano de Don't Nod

Probamos una demo de esta aventura de ciencia ficción, exploración y supervivencia con un marcado peso en los ambiental y narrativo
Life is Strange: Double Exposure, el mismo latido en un corazón diferente
Hemos tenido ocasión de echarle un vistazo a Aphelion, el nuevo proyecto de DON’T NOD, y nos hemos encontrado con una propuesta muy interesante que nos invita a una misteriosa y fascinante aventura de ciencia ficción. Un juego en tercera persona que combina exploración, supervivencia y narrativa ambiental con una puesta en escena tan sugerente como inquietante.
Con un nuevo tráiler de gameplay presentado durante el Convergence Showcase y con lanzamiento previsto para primavera de 2026 en PC, Xbox Series X|S y PlayStation 5 (y con lanzamiento de día uno en Game Pass confirmado), Aphelion nos sitúa en el misterioso planeta Persephone, en los límites del sistema solar. Poniéndose en la piel de dos astronautas, Ariane y Thomas, podremos explorar y estudiar el planeta inexplorado Persephone, resolver el misterio del accidente que hemos sufrido e intentar sobrevivir a la terrorífica presencia de una forma de vida hostil y desconocida.
Un despertar entre restos y silencio
En la demo que hemos tenido ocasión de probar solo teníamos acceso a dos breves capítulos del juego, En el primero de ellos encarnamos a Ariane, una astronauta de la ESA que despierta tras el accidente de su nave en un entorno helado y hostil. Se trata de la superficie de Persephone, un exoplaneta con muchas posibilidades para albergar vida, posibilidades que nuestra misión precisamente intentaba confirmar. Ariane se despierta sola en la cabina sin rastro ni pistas del paradero de Thomas, su compañero de misión. La enorme nave accidentada cuelga de un saliente de hielo sobre un abismo, en posición vertical, así que tendremos que movernos rápidamente para intentar abandonar los restos, a punto de colapsar, para salvar la vida.

El metal retorcido, las chispas eléctricas y la iluminación de emergencia construyen una atmósfera opresiva desde el primer minuto. DON’T NOD vuelve a demostrar su experiencia en el diseño de espacios que cuentan historias sin necesidad de subrayarlas. Durante este tramo inicial nos familiarizamos con las mecánicas básicas: desplazamiento, escalada, interacción con objetos y pequeños puzles ambientales. El juego nos obliga a observar el entorno y a planificar cada movimiento mientras escapamos de los restos inestables de la nave. Hay secciones de plataformeo en las que debemos calcular bien los saltos entre estructuras, mantener el equilibrio golpeando el stick del mando para cruzar por lugares estrechos o utilizar el gancho con el que contamos para escalar o rapelar por superficies verticales. .
Lo interesante es cómo el propio accidente funciona como tutorial orgánico. No sentimos que el juego nos esté enseñando, sino que estamos sobreviviendo e intentando salvar el pellejo mientras el título nos presenta sus bases jugables. Esa integración natural de las mecánicas en la narrativa es una de las grandes fortalezas de este avance.
Persephone: belleza helada y amenaza latente
Superado este prólogo, este capítulo 1 nos permite asomarnos a la superficie de Persephone. Y aquí es donde Aphelion empieza a desplegar su ambición visual. El planeta se presenta como un vasto páramo helado, cubierto por tormentas de nieve y formaciones rocosas afiladas que refuerzan la sensación de aislamiento absoluto.

El contraste entre el interior claustrofóbico de la nave y la inmensidad exterior funciona a nivel emocional. Pasamos de la opresión a la vulnerabilidad. En el exterior, la escala del entorno nos hace sentir diminutos. El sonido del viento y el crujir de la nieve bajo las botas intensifican esa percepción de soledad.
En términos jugables, esta zona introduce dinámicas más abiertas de exploración. Podemos desviarnos ligeramente del camino principal para investigar anomalías o buscar rutas alternativas. No estamos ante un mundo completamente abierto, pero sí ante escenarios amplios con verticalidad y múltiples caminos, donde la escalada cobra especial protagonismo. Ariane puede trepar superficies concretas y utilizar el entorno para avanzar, lo que aporta dinamismo al desplazamiento y refuerza el componente físico de la aventura. Y claro, Thomas no está, pero su rastro es visible y lo seguimos, mientras lanzamos mensajes al control de la misión que, aunque siguen sin responder, tal vez están recibiendo.
La búsqueda de Thomas: narrativa ambiental y misterio
Aunque en esta demo solo controlamos a Ariane, el peso de Thomas es constante. Su ausencia impulsa nuestras acciones y añade una capa emocional a la exploración. Encontramos pistas, instalaciones parcialmente activas y restos que sugieren que no todo en Persephone es natural ni reciente.

En este punto ya se intuye que Aphelion no será únicamente una historia de supervivencia, sino también un misterio con tintes casi existenciales. ¿Qué ocurrió exactamente durante el accidente? ¿Qué son esas instalaciones sobre el planeta marcadas por signos de violencia? La narrativa ambiental, apoyada en escenarios con detalles inquietantes (sangre, equipos abandonados, estructuras dañadas), deja preguntas en el aire que invitan a seguir adelante.
DON’T NOD, responsables de obras narrativas como Life is Strange o Tell Me Why, parecen trasladar aquí su sensibilidad dramática a un contexto más físico y hostil. La diferencia es que, en lugar de centrarse en diálogos constantes, Aphelion apuesta por el silencio y la sugestión, y unas mecánicas en tercera persona más propias de juegos de acción a ventura.
Tensión, sigilo y una amenaza invisible
El salto al capítulo 4 nos permite comprobar cómo evoluciona la propuesta más allá de la exploración inicial. Ariane ha caído en una grieta de hielo y debe tratar de salir de ella, para lo que nos enfrentaremos a varios retos de escalada y parkour. Pero en la exploración buscando una salida pronto nos daremos cuenta de que no estamos solos. Aquí entramos en contacto con una forma de vida hostil que cambia por completo el ritmo del juego. Se trata de una criatura extraña, inquietante, entre tecnológica y orgánica, que no puede vernos pero detecta nuestros movimientos y sonidos.

Este detalle transforma la experiencia en una secuencia de sigilo cargada de tensión. Debemos avanzar con cautela, evitar correr, medir cada paso y utilizar el entorno para cubrir nuestros desplazamientos. La criatura patrulla determinadas zonas, y el diseño sonoro juega un papel clave: cualquier ruido puede delatarnos.
En este segundo capítulo tenemos que correr, huir y compaginar momentos de exploración y escalada con momentos de sigilo para evitar el ataque de la criatura. Pero la experiencia es breve y nos deja con la miel en los labios. Con ganas de más, sobre todo para encontrar respuestas a este enorme misterio escondido bajo el hielo de la superficie de Persephone.
A nivel visual y artístico el juego saca pecho, con una propuesta gráfica que intenta abrumarnos y transmitir esa sensación de estar solos y abandonados en un mundo hostil y lejano.
Tras jugar esta breve demo, nuestras primeras impresiones de Aphelion son muy positivas. DON’T NOD parece estar construyendo una aventura de ciencia ficción que combina su experiencia narrativa con un enfoque más físico y atmosférico. La mezcla de exploración, sigilo y misterio funciona, y el planeta Persephone se perfila como un escenario lleno de secretos.

