Marc Márquez, de desconexión con Gemma Pinto por Cervera a recuperar sensaciones encima de la moto
Marc Márquez aprovecha para desconectar por Cervera durante el parón de MotoGP
El plan de Marc Márquez en este parón para plantar cara a Aprilia: de afinar su físico a confiar en Ducati
El parón en el Mundial de MotoGP por culpa del conflicto bélico en oriente medio está dejando a los pilotos en tierra de nadie. No es nada habitual estar, al iniciarse el curso, un mes entero sin competir. Sin embargo, dicha situación puede ayudar a Marc Márquez a recuperar sensaciones físicas tras un inicio de año muy complicado. El piloto de Ducati únicamente ha ganado una carrera al 'sprint', la disputada en Brasil. A ello toca sumarle el tremendo dominio de Aprilia hasta la fecha, con Jorge Martín y Marco Bezzecchi en modo leyendas. Una situación que deja a Márquez en un contexto muy complicado, arrastrando problemas físicos (la dura caída en Austin no ayudó) y con dudas en la moto. La falta de velocidad en la Ducati sigue patente y se corroboró en Estados Unidos. Aún así, Márquez mira el futuro con optimismo. A fin de cuentas esta temporada solo lleva tres Grandes Premios disputados y queda mucho por delante.
Márquez siempre se ha caracterizado por ser una persona positiva y que aprovecha al máximo los momentos o descansos que MotoGP da a sus pilotos. En este caso, el catalán regresó a Cervera durante la Semana Santa junto a Gemma Pinto. La pareja estuvo disfrutando del paisaje, de la familia y de la buena comida. Una recarga total de pilas tras un inicio de temporada complejo para los intereses de Marc. Con Pinto a su lado, Márquez siguió con su recuperación. Primero con una excursión por las montañas de Cervera; luego, poniendo rumbo a Aragón para coger una Ducati Panigale.
De la montaña al circuito
Pese a que se trataba de una desconexión total, Márquez es incapaz de subirse a una moto. Tras estar varios días en familia, el catalán decidió ir al karting que tienen en MotorLand Aragón para, con una Ducati Panigale V2, entrenar encima de una moto. Coger kilómetros, no perder sensaciones en una temporada exigente y, sobre todo, ver cómo evolucionan los problemas físicos en la parte derecha de su brazo.
Esto último preocupaba más de la cuenta, pero todo hace indicar que el lastre que notó en las carreras de Austin tenía que ver con la dura caída que sufrió en el trazado americano en los primeros entrenamientos libres. Un arrastrón a casi 200 kilómetros por hora que le dejó los antebrazos muy mermados. Ahora, con la mirada puesta en Jerez, Márquez quiere regresar al 100%.
