El sufrimiento constante de Fernando Alonso al volante del AMR26: vuelven los calambrazos
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Fernando Alonso vuelve a tener que lidiar con uno de los fantasmas que han acompañado a Aston Martin durante buena parte de este 2026. Las imágenes de la primera sesión de entrenamientos libres del Gran Premio de Baréin, disputado excepcionalmente en Sepang, han vuelto a mostrar al piloto asturiano moviendo las manos y haciendo gestos de molestia al volante del AMR26. El problema no es nuevo: las violentas vibraciones procedentes de la unidad de potencia Honda llevan meses castigando al monoplaza y, sobre todo, al propio piloto. Ya en China Alonso tuvo que soltar el volante en plena carrera para recuperar sensibilidad en las manos y llegó a explicar que entre las vueltas 20 y 35 apenas sentía las manos y los pies.
Aston Martin lleva prácticamente desde los primeros kilómetros del AMR26 intentando encontrar una solución. Durante los test de pretemporada en Baréin, las vibraciones llegaron a dañar la batería de Honda y obligaron al equipo a limitar el kilometraje. Adrian Newey explicó entonces que el problema se transmitía hasta los dedos de los pilotos y que Alonso calculaba que no podía completar más de 25 vueltas consecutivas sin poner en riesgo la sensibilidad de sus manos. Honda introdujo contramedidas para reducir el impacto sobre la batería, pero el origen de las vibraciones no quedó completamente solucionado. Y el problema ha ido dejando imágenes difíciles de ocultar: el volante temblando, Alonso sacudiéndose las manos y hasta la propia cámara onboard del AMR26 moviéndose de forma evidente.
En Sepang, un nuevo episodio que sigue preocupando
Ahora, varios meses después, el fantasma vuelve a aparecer. Las imágenes de Sepang recuerdan demasiado a aquellas primeras carreras y a la escena de Bakú, donde Alonso volvió a separar las manos del volante durante los entrenamientos. No es, por tanto, un episodio aislado dentro de una temporada ya complicada para Aston Martin: el equipo sigue peleando con un coche que ha estado muy lejos de las expectativas generadas por la llegada de Newey y Honda. Incluso en Monza, Alonso resumió por radio sus problemas con una lista demoledora: "Motor, las rectas, vibraciones, no tengo velocidad punta". El AMR26 sigue teniendo cuentas pendientes y, mientras Honda trabaja en su unidad de potencia de cara a 2027, Alonso vuelve a sufrir en primera persona las consecuencias.
