Opinión

Miami nos lo confirmó: hay esperanza

30 años buscando el rebufo de Alonso y Márquez.

La salida del GP de Miami. Cordon Press
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Sin ser la mejor carrera de la última década, el Gran Premio de Miami hace que volvamos a creer en la Fórmula 1. El parón de cinco semanas ha sido muy largo, pero ha ayudado a que la FIA se replanteé muchas cosas de la nueva reglamentación. Lo sucedido en Japón hizo que muchas alarmas se encendieran, que los pilotos alzasen la voz y que alguien actuara antes de que una desgracia hiciera acto de presencia. La presión hizo su efecto. Los cambios llegaron para este fin de semana y... la realidad es que algo diferente sí se vio. Aún con mucho trabajo por delante, esta nueva reglamentación se ve distinta. No parece todo tan artificial y la emoción real volvió a hacer acto de presencia, sobre todo en la carrera de este domingo.

En Miami son varios los puntos que, respecto a Japón, han cambiado. El primer relato es el de los propios pilotos, que notan en primera persona cómo los nuevos ajustes se han corroborado en la pista. Carlos Sainz, uno de los abanderados de la causa, entona una especie de redención ante la FIA, pero avisando que aún queda mucho trabajo por delante. Y es que esta nueva F1 ha llegado para quedarse y toca asumirlo de una vez.

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Porque sí: Miami nos lo confirmó.

Queda mucho camino por delante, y la FIA lo sabe

Miami ha devuelto la emoción de una clasificación. Y eso ya es un motivo de celebración. Con McLaren dando un paso adelante, plantando cara a la hegemonía de Mercedes. Si bien en carrera Kimi Antonelli siguió a lo suyo, tanto Lando Norris como Oscar Piastri claramente estuvieron ahí. También Red Bull con Max Verstappen lograron dar con alguna tecla importante. Y qué decir de Alpine o Williams. La parte media de la parrilla coge fuerza en detrimento de Audi.

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Miami nos ha traído mucha emoción, hasta con la incertidumbre respecto al clima. Un fin de semana intenso, con los pilotos reconectando con sus monoplazas y una afición que parece aceptar el progreso de una nueva F1. Todo, con la mirada puesta en una evolución continua hasta que llegue la utopía más clara. Porque es así: nos hemos divertido más que en Australia, China o Japón, pero queremos más.

Miami nos lo confirmó: hay esperanza.