El recital de paradas de Nyland tras salir del Sevilla y su vacile a Neymar que son historia de Noruega

Orjan Nyland celebra el penalti parado en el Noruega-Brasil. Cordon Press
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Sorpresón en el MetLife Stadium con la victoria de Noruega por 2-1 sobre Brasil en octavos de final del Mundial 2026 en un partido en el que fueron decisivos los dos goles de Erling Haaland y la soberbia actuación de Orjan Nyland bajo palos. El meta, que acabó el pasado 30 de junio su contrato con el Sevilla, compartió el título de héroe con un recital de paradas que arrancó salvando el penalti lanzado por Bruno Guimaraes.

El arquero de Volda, a sus 35 años, se enfrentaba al fin a su primera fase final dentro de la larga travesía nórdica, ya que no participaban en un gran torneo desde la Eurocopa 2000. Una Copa del Mundo que le llegaba además tras un año en el que Odysseas Vlachodimos le había quitado la titularidad en la meta sevillista después de no haber convencido a la afición hispalense durante las dos temporadas anteriores.

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De ahí la decisión del Sevilla de no renovar su contrato y, como jugador del conjunto andaluz antes del encuentro pero con un mercado al que llegaba como agente libre, arrancó su participación en el Mundial. Durante el resto de encuentros tuvo paradas importantes (se libró de la goleada francesa por las rotaciones) pero ninguna como la de este domingo en Nueva Jersey.

El show de Orjan Nyland en el Brasil-Noruega

El primero de sus seis paradones llegó al detener un penalti cometido por Ajer sobre Vinicius adivinando la intención de Bruno Guimaraes desde los 11 metros. Esto le dio confianza para terminar completando una actuación para el recuerdo a pesar de que sus dos mejores paradas, un remate a bocajarro de Rayan y un rebote de un defensa en el que tuvo que realizar una palomita para sacar la pelota que se le colaba por encima.

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Ninguno de los arietes de Brasil consiguió batir a Orjan Nyland y Erling Haaland se encargó de responder en la portería contraria con dos goles para meter a Noruega por primera vez en su historia en cuartos de final de un Mundial. Ya no valió para nada el gol de Neymar desde el punto de penalti en el que tuvo sus más y sus menos con la leyenda brasileña, al que vaciló antes del lanzamiento y después cuando Ney se le encaró para reprocharle su comportamiento entre las risas del que se sabía ya clasificado.