Javier Aguirre compara la sequía goleadora con los violinistas y las seis horas de Rafa Nadal con la raqueta: "Hay que tirar cien veces"
El técnico, obsesionado por ganar pero dice: "El partido contra el Elche no es una final"
Posibles alineaciones de Elche y Valencia CF para la Jornada 11 de LALIGA
ValenciaJavier Aguirre busca en Elche la primera victoria de etapa en el Valencia CF. El técnico mexicano sabe que el equipo necesita resultados para salir de la zona de descenso, pero insiste en que la evolución futbolística es positiva pese a los tres primeros partidos sin ganar. En la previa, el entrenador ha repasado el estado de la plantilla, ha explicado qué debe mejorar el equipo en ataque y ha dejado una reflexión muy gráfica sobre la importancia del trabajo diario para marcar goles: "Nadal le pegaba seis horas a la raqueta y los violinistas hacen lo mismo con sus instrumentos. Aquí sucede igual". Los delanteros, y también el resto del equipo, tienen deberes.
Además, Aguirre ha comentado las siguientes cuestiones:
Desde su llegada todavía no ha conseguido una victoria. ¿Cuánto necesita el equipo ese primer triunfo para coger aire y reafirmar el trabajo realizado?
No es agradable, pero tampoco es una condición natural que llegue un entrenador nuevo y ganes por obra y magia del Señor. Eso no sucede así. Los técnicos no tenemos varitas mágicas. Si fuera una norma, estaríamos cambiando cada semana y así ganaríamos todos los partidos.
Evidentemente, necesitamos la victoria. Todos la necesitamos porque creo que hemos trabajado bien los tres partidos. Quizá no hemos merecido ganar los tres ni perder los tres, pero sí necesitamos una victoria. Reafirmaría el trabajo que venimos haciendo desde hace un mes, la confianza en los jugadores y que vamos por el buen camino. También nos daría un respiro en el ánimo y en la clasificación.
Después del empate ante el Atlético dijo que le preocupaba la defensa del bloque medio. ¿Ha cambiado esa percepción? ¿Veremos a un Valencia más atrevido y que vaya más a por los partidos?
Fíjate que en el minuto 90 o 95, como ya dije el otro día, mi volante de contención tira un centro atrás para que mi lateral llegue y la meta. En el minuto 97, ¿dónde está el Valencia y dónde está mi último hombre? ¿Dónde está mi portero? Si eso no es ir a por el partido, entonces entiendo otra cosa.
En ese afán de ganar perdimos. En el minuto 95 o 97 teníamos la pelota nosotros, estábamos en campo contrario y teníamos a diez jugadores allí. La perdemos y acaba en nuestra portería. Queremos ganar. Los laterales están altos, hay cuatro jugadores en el área y buscamos el gol.
El bloque medio no significa defender. Mi preocupación estaba en los relevos, las basculaciones, la orientación y los pases por dentro. Son conceptos en los que había más confusión. He notado mejoría. Quizá no se ha traducido en resultados, pero hemos mejorado sin balón en bloque alto, bajo y medio.
Es su cuarto partido al frente del Valencia CF. Con la situación clasificatoria del equipo, ¿todo lo que no sea ganar en Elche será un resultado negativo?
Depende de cómo se presente el partido. Puede haber una desgracia o puedes terminar empatando en el último minuto. No significaría lo mismo. Depende de cómo sean los 90 minutos y del resultado. Evidentemente, será muy importante.
¿Cómo ha digerido la plantilla la derrota ante el Villarreal en el descuento?
Nos costó mucho digerirla. Nos quedamos con cara de tontos. No supimos parar bien al equipo. Faltaban tres minutos y quizá yo les dejé irse al ataque para ganar el partido. A lo mejor me faltó ser un poquito más cauto que ellos, que es mi obligación.
A mí también me apetecía ganar. Estábamos en casa, teníamos al rival en su terreno y lo habíamos sometido. Una vez que vimos el vídeo y analizamos los errores y los aciertos, pasamos página. Está prohibido flagelarse y lamentarse. Fue una noche dura por las circunstancias del partido, por cómo se produjo el resultado y porque era un derbi. Pero ya está. Les prohibí los desánimos, las caras largas y los comentarios sobre el partido anterior que no sirvan para mejorar.
¿Qué le falta al equipo para conseguir esa victoria? ¿Considera que el partido ante el Elche es una final?
Una final a falta de 27 partidos me parece muy fuerte. He estado 15 temporadas en España y las finales son los últimos tres, cuatro o cinco partidos. Todo cuenta, por supuesto, pero si eres capaz de encadenar cuatro, cinco, seis o siete triunfos a mitad de temporada, llegas a las finales con mucha confianza.
No considero que este partido sea una final ni por asomo. Una final son 90 minutos, no hay mañana: o ganas o pierdes, te vas a casa o eres campeón. No es el caso.
¿Nos faltan cosas? Sí. Sería muy simple decir que nos falta gol y tendría parte de razón, pero creo que, paradójicamente, aunque no hemos ganado, hemos mejorado desde el primer día hasta el último. Los conceptos están muy dentro de los jugadores, con y sin balón. Están convencidos de cómo queremos que ganen los partidos y de cómo queremos que se desempeñen durante los 90 minutos.
El equipo necesita tener más balón, dijo Guido, pero también mejorar la salida cuando el rival le cierra las líneas. ¿Cómo se puede corregir?
Es muy difícil correr detrás de la pelota. Es complicado quitarle el balón a ciertos equipos de la Liga española, pero hay que tener capacidad de sacrificio y unidad para ir detrás de la pelota. También hay que entender la situación del equipo.
Tuvimos problemas en la salida cuando el rival nos cerró las líneas. Nos faltó tomar decisiones. Teníamos situaciones de mano a mano arriba o podíamos darle la vuelta con el portero, pero no lo hicimos y nos encerramos. Ya lo estamos corrigiendo en los entrenamientos. Lo detectamos en los vídeos e intentamos darles más herramientas. Si no podemos salir por aquí, giramos; si no podemos por este lado, buscamos el otro; y si hace falta, saltamos líneas. El rival te puede anular, pero nosotros tampoco intentamos hacer muchas más cosas.
¿Cómo ve a Arnau Martínez?
Arnau entrena muy bien. En su demarcación está a un nivel óptimo. Ha entrado en los tres partidos, en algunos momentos, y es un jugador con el que cuento sin ninguna duda.
Pablo Maffeo está a un nivel alto. No sé cuánto costó Arnau ni me puede influir el precio del traspaso. Si fuera así, jugarían solamente los más caros o los que más cobran, y eso sería ilógico.
¿Qué opinión le merece el Elche?
Conozco muy bien a su técnico. Trabajó en México cuando estuve en la selección nacional. Es muy buen entrenador. No tuvo mucha suerte en Portugal y ahora lo está haciendo bien. Ha tenido un arranque complicado en casa, pero últimamente han mejorado con cinco partidos de muy buen nivel.
Es un equipo que juega bien y tiene muchos automatismos ofensivos. Debemos estar muy atentos a su juego interior, a su velocidad por fuera, a la ocupación del área y a sus movimientos de ataque.
Las estadísticas están para tratar de saber por qué estamos en esta situación, pero cada partido es distinto. Nosotros tenemos que entender que es un encuentro muy importante. No ha habido congruencia entre lo que ofrecemos en los entrenamientos y lo que conseguimos en los partidos. No estamos para regalar nada, no nos sobra nada, estamos en descenso y queremos darnos una alegría y salir de ahí lo antes posible.
Mañana se celebra el Día de Muertos en México. ¿Qué significado tiene para usted esta tradición? ¿Podría establecer algún paralelismo con el Valencia o el fútbol?
Son tradiciones muy bonitas. Yo soy mexicano y es una celebración muy especial. Se pone un altar con velas, comida, bebida y la fotografía del difunto. La leyenda o el cuento dice que esas personas vienen esa noche, pasan un momento ahí y te cuidan. Es difícil hacer una metáfora con esto. Me parece un tema delicado, muy religioso. Igual que el otro día no quería entrar en un debate político, hoy tampoco me parece apropiado. Le agradezco la pregunta, pero prefiero quedarme con la tradición de México, acordarme de mis seres queridos que ya no están, de mis padres y mis hermanos, y honrarlos todos los días.
¿Sigue pensando que la expulsión de Harvey Elliott ante el Villarreal fue absurda y ridícula después de revisar la acción?
Sigo pensando que Harvey no hizo nada grave como para expulsarlo en diez o quince segundos. Cuando cayó José Gayà, les dije a los jugadores que tuvieran cuidado. Les advertí que no se acercaran al árbitro, que no hablaran ni hicieran gestos. Harvey no estaba amonestado. Hizo un gesto de desaprobación y después otro como diciendo que siguiera el juego. A mi juicio fue una decisión exagerada. Si dije aquello después del partido, seguramente no había visto bien la escena. Estaba caliente y pensé que le había dicho algo al árbitro, lo que me habría molestado todavía más.
Ha hablado en varias ocasiones de los goles esperados. ¿Está trabajando aspectos concretos para mejorar la eficacia ofensiva del Valencia?
Todos los días estamos trabajando las finalizaciones. Hoy no ha sido una excepción. Trabajamos los centros, los tiros a puerta, los giros y las finalizaciones. Queremos que se acostumbren a meter goles.
En un ejercicio de hace tres semanas, de cada diez balones cuatro se iban arriba. Hoy lo digo con mucho orgullo: uno de cada treinta tiros a puerta se va arriba. Los futbolistas trabajan muy bien. Es cuestión de repetición. Ya he dicho que Nadal, cuando jugaba en Wimbledon o Roland Garros, por la mañana le pegaba seis horas a la raqueta y luego jugaba por la noche. Los violinistas hacen lo mismo con sus instrumentos. Aquí sucede igual.
Hay que trabajar durante toda la semana y hacer, por lo menos, cien disparos a portería. Y no es algo exclusivo de los delanteros, también afecta a la generación del juego.
Hay que trabajar durante toda la semana y hacer, por lo menos, cien disparos a portería. Y no es algo exclusivo de los delanteros, también afecta a la generación del juego.
La expectativa de gol es un dato más. Los analistas te acercan información y te dicen si estás llegando a posiciones de remate o si has generado ocasiones suficientes. Pero no deja de ser un dato. Puedes tener una expectativa de gol de dos goles y medio frente a 0,2 del rival y perder 1-0. ¿Cómo te comes eso? Es difícil.
Al final, el gol se queda y los datos están ahí. Hay muchísima información detrás de esas estadísticas, igual que sucede con los GPS que llevan los jugadores. Son elementos internos que nos ayudan a trabajar.
