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El VAR no encontró ninguna toma válida del codazo de Arda Güler para que Busquets Ferrer analizara la acción

Mateo Busquets Ferrer durante el Real Madrid - Sevilla de la jornada 9
Mateo Busquets Ferrer durante el Real Madrid - Sevilla de la jornada 9. Europa Press
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La polémica por la acción entre Arda Güler y Peque durante el Real Madrid-Sevilla puede cortarse de raíz por un detalle clave sobre la decisión arbitral que ha salido a la luz. Según ha publicado Archivo VAR, la sala de videoarbitraje estuvo revisando la jugada durante dos minutos y veinte segundos sin encontrar una imagen que permitiera comprobar con claridad el punto de impacto y la intensidad del golpe. Por ese motivo, el colegiado Mateo Busquets Ferrer no recibió la llamada para acudir al monitor.

Dos minutos y veinte segundos de revisión sin una imagen concluyente

La acción lejos de la zona donde se estaba desarrollando el ataque. Peque y Güler forcejearon y el futbolista turco soltó el brazo hacia atrás, un movimiento que los jugadores del Sevilla interpretaron como un codazo y por el que reclamaron la tarjeta roja. El árbitro de campo no señaló ninguna infracción disciplinaria y el VAR comenzó a revisar las imágenes disponibles. Sin embargo, según la información de Archivo VAR, ninguna de las cámaras ofrecía una perspectiva suficientemente clara para determinar qué había ocurrido exactamente. Las tomas eran generales y en ellas no se distinguían si el brazo había impactado en la cara, en el pecho o en otra zona del cuerpo, ni medir la intensidad del contacto.

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Para valorar una posible conducta violenta resulta determinante conocer tanto la zona del impacto como la naturaleza y la fuerza del movimiento. Sin esos elementos, el VAR no podía confirmar que la acción fuese merecedora de expulsión. La sala revisó las imágenes durante dos minutos y veinte segundos, pero la comprobación no terminó con una decisión sobre el supuesto codazo, sino con la constatación de que no había una toma adecuada para juzgarlo. Busquets Ferrer continuó con el partido y Güler no recibió ninguna sanción por esa acción.

El problema está, por tanto, en la ausencia de imágenes concluyentes, no en la duración de la revisión o en cómo se arbitró la jugada. El protocolo del videoarbitraje limita su intervención a errores claros y manifiestos, entre ellos las posibles expulsiones directas y, para recomendar una revisión, los árbitros de la sala necesitan disponer de imágenes que permitan sustentar esa decisión.

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