El Betis 'rechazó' a Morante y después le fichó 'gracias' a la Feria y a los toros: "No pudimos ir"

Morante, con el Betis. Kiko Hurtado
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Hablar de Morante ahora, convertido en uno de los talentos más reconocidos de la cantera del Betis, parece hasta sencillo, lo complicado, sin embargo, fue apostar por él cuando era (más) jóven, cuando apenas le conocían y cuando, además, ya le habías rechazado. El chico cuenta su historia y deja una anécdota que no se olvida fácilmente: "No pudimos ir".

Empeñado desde chico en triunfar en el fútbol, Morante arrancó en su pueblo, junto a sus amigos, y como cientos de jóvenes tuvo un día la oportunidad de "probar" con el Betis.

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Sea por su juventud, por su físico o simplemente por tener un mal día, el Betis no le aceptó en su cantera y Morante, como él mismo cuenta en Made in Betis, le pidió a su padre dar un paso más: "El Coria era más competitivo y nos fuimos allí", recuerda.

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Fue en el Coria donde empezó a brillar, donde los ojeadores empezaron a señalar su nombre como jugador futurible de élite y todo ello le llevó a probar, otra vez, con el Betis y, a su vez, con el Granada. Los de Los Cármenes se decidieron antes.

Como él mismo cuenta, el Betis no se decidía y fue el Granada el que le llamó para unirse a sus filas. "Aquí no daban el paso y allí me llaman en mitad de la semana de Feria, me dicen que me quieren firmar ya", recuerda. El problema que no esperaban en Los Cármenes era que su padre tenía que torear y le era imposible desplazarse con la agenda tan apretada.

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"Torea mi padre miércoles, corta el rabo en Sevilla y el jueves me llama el Betis. Imagínate la felicidad de un niño que siempre ha ido al estadio y que siempre ha disfrutado de esa afición", dice Morante antes de avanzar otros temas en la extensa entrevista.

Un día le rechazaron y, gracias a la Feria, o quizás al toreo -que cada cual decida-, el Betis pudo cerrar a Morante. Historias para toda una vida.