Sangante toca balón, el VAR no entra y es increíblemente expulsado sin revisión

La acción de Sangante por la que fue expulsado. Movistar
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El Sevilla FC tiene motivos, muchísimos motivos, para quejarse del arbitraje de Miguel Sesma Espinosa este domingo en el RCDE Stadium. En el minuto 55 decidió expulsar a Arouna Sangante en una decisión que creo muchísima polémica y que es difícilmente explicable. Más tras lo sucedido en los últimos partidos del equipo sevillista, en los que se han generado varias jugadas difíciles de comprender.

Edu Expósito sorteó por alto al recién incorporado Fofana, y puso un balón en profundidad para Roberto Fernández. El cordobés se plantaba ante Odysseas tras haber ganado la posición a Sangante, pero el central senegalés se repuso, se arriesgó yendo al suelo pero tocó balón y sacó limpia la pelota al atacante albiazul.

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Sin embargo, Sesma Espinosa le sacó la tarjeta roja de primeras. Un error del árbitro de campo que puede llegar a ser comprensible, pero no que la jugada no sea revisada por el videoarbitraje. Las imágenes son claras y meridianas, Sangante toca la pelota y la desvía antes de que Roberto Fernández caiga, pero Pizarro Gómez no estimó mandar al árbitro de campo al monitor.

Desde el banquillo sevillista todos vieron la jugada y reclamaron que había tocado balón, hasta el punto de que Luis García Plaza, incrédulo ante lo que estaba presenciando, vio una tarjeta amarilla por protestar. Lo cierto es que este tremendo error arbitral dejó al Sevilla jugando con uno menos durante 40 minutos, expulsando además a un Sangante que estaba sabiendo mantener a raya a los atacantes espanyolistas.

Curiosamente, Sesma Espinosa también pitó el Espanyol-Sevilla del año pasado, un partido que perdieron los de Matías Almeyda y en el que reclamaron un penalti sobre Rubén Vargas que se fue al limbo.

La polémica en el gol anulado

Diez minutos más tarde, Sesma Espinosa sí que tuvo que acudir al monitor para anular un gol de Omar El Hilali. El lateral había recogido un rechace y había batido a Odyseas, pero Marcos se encontraba en posición adelantada y, además de tocar al portero griego, tapaba a Andrés Castrín que se encontraba sobre la línea de meta.

El colegiado fue al monitor y decidió anular el gol por la interferencia de Marcos en la jugada. El Espanyol, en sus redes sociales, no se lo tomó nada bien.