El 'dardo' de Matías Almeyda a sus jugadores tras el Sevilla - Levante: "Teóricamente está terminado"

Matías Almeyda, en el Sevilla-Real Oviedo de la jornada 16
Matías Almeyda, en un encuentro reciente.. Kiko Hurtado
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Matías Almeyda continúa notablemente descontento con las decisiones de sus jugadores. El entrenador argentino, a pesar de que intenta disimular sus habituales enfados y frustraciones, cada vez tiene más complicado ocultar los evidentes problemas que, día sí, día también, tiene su equipo para mantenerse vivo en los encuentros y este domingo, aunque intentó relativizar repitiendo por enésima vez que la pelea del Sevilla será "hasta el último segundo" del torneo, mandó un dardo envenenado a su equipo: "Teóricamente está terminado".

En su corto análisis ante los micrófonos de DAZN Matías Almeyda intentó maquillar lo ocurrido asegurando que "todas las derrotas duelen", repasó lo que hizo su equipo en la primera mitad, y tras pegar un pequeño palo recordando que de las ocasiones de Alexis Sánchez y Djibril Sow en la primera mitad "una tienes que hacer", dejó claro su descontento con la gestión del descuento. "Bueno, en esos minutos finales donde teóricamente el partido tiene que estar cerrado, se ponen en ventaja y nace otro partido", decía notablemente molesto.

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Matías Almeyda, en sala de prensa

Cabe recordar, tal y como se pudo escuchar a la perfección en la retransmisión televisiva, que Guido Bonini, al conocer el descuento, gritó desde el banquillo "dos minutos, eh, dos minutos", pidiéndole precisamente a su equipo que no perdiese el rumbo en ese momento.

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Matías Almeyda, ante una de las 'piedras' de García Pimienta

La realidad es que este problema, el de recibir goles en minutos críticos, no es nuevo en el Sevilla de Almeyda. El argentino se tropezó este pasado domingo ante una de las piedras que condicionaron al Sevilla el pasado año con Pimienta, momento en el que se hablaba de la "inexperiencia" de la plantilla para gestionar ciertos momentos.

La historia, un año después, se vuelve a repetir. Parece evidente que el problema no está en el banquillo, pero...